En respuesta a crecientes preocupaciones sobre los efectos nocivos de las redes sociales en niños y adolescentes, varios países del mundo ya implementaron prohibiciones o restricciones al acceso de menores a plataformas como TikTok, Instagram, Facebook, Snapchat y X, y otros están avanzando con leyes similares. La medida más contundente la dio Australia, que desde diciembre de 2025 prohibió el uso de redes a menores de 16 años, e iniciativas similares se discuten o han sido aprobadas en Europa y otras regiones como parte de una tendencia global para proteger a los jóvenes en el entorno digital.
Australia: pionero en prohibir redes a menores de 16 años
Australia se convirtió en el primer país del mundo en prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, una medida que entró en vigencia en diciembre de 2025. Bajo esta normativa, plataformas como Facebook, Instagram, TikTok, Snapchat, X y YouTube deben bloquear a usuarios de menos de 16 años mediante sistemas de verificación de edad o enfrentar multas millonarias si no lo hacen.
El objetivo oficial es reducir la exposición de los niños a contenidos potencialmente dañinos, ciberacoso, presión social y estructuras algorítmicas que pueden afectar su salud mental y bienestar general. Esta iniciativa marcó un hito y generó repercusiones en gobiernos que evalúan políticas similares.
España, Francia y más: nuevos límites legales en debate o ya sancionados
España anunció recientemente la aprobación de una ley que prohibirá el acceso a redes sociales para menores de 16 años, convirtiéndose en el primer país europeo en aplicar una medida de este tipo de forma oficial. La norma fue presentada por el gobierno en el marco de una estrategia para proteger a los jóvenes frente a riesgos digitales, con énfasis en salud mental, privacidad y seguridad online.
Además, varios países europeos están avanzando en medidas similares:
- Francia aprobó leyes que requieren consentimiento parental para menores de 15 años y trabaja en restricciones más estrictas para el uso sin supervisión.
- Dinamarca y Noruega han propuesto prohibiciones nacionales para menores de 15 años, con mecanismos para que los padres puedan dar excepciones en ciertos casos.
- Italia también ha avanzado en iniciativas para limitar el acceso de menores mediante requisitos de verificación de edad y control parental.
- A nivel europeo, el Parlamento Europeo propuso un estándar de edad mínima de 16 años para el acceso a redes y plataformas con algoritmos avanzados, aunque la implementación aún debe homologarse entre los Estados miembros.
- Estas acciones reflejan la creciente preocupación por los impactos del uso temprano de redes sociales en el desarrollo emocional, el sueño, la privacidad y la exposición a contenidos nocivos.
Otras regiones y enfoques alternativos
Más allá de Australia y Europa, otros países y jurisdicciones han implementado normativas relativas al uso de redes sociales entre menores:
- En Malasia, se anunció que a partir de 2026 se prohibirá el acceso a las redes sociales para menores de 16 años.
- En algunos países nórdicos como Noruega, se levantarán propuestas legales para establecer edad mínima de 15 años para el uso de redes sin supervisión.
- En Estados Unidos, aunque no existe una prohibición federal generalizada, ciertos estados como Virginia aprobaron leyes que limitan el uso de redes y el tiempo de exposición de menores, con requisitos de consentimiento parental y límites de uso diario.
- En países con niveles distintos de regulación digital, como Alemania o Bélgica, existen leyes que requieren consentimiento parental a partir de cierta edad (generalmente desde los 13 o 14 años) antes de poder usar redes.
Por qué crece esta tendencia y qué debates genera
El aumento de regulaciones se da en un contexto en el que expertos en salud mental, pediatría y educación alertan sobre los vínculos entre el uso intensivo de redes y efectos negativos en la salud emocional de los jóvenes, incluyendo ansiedad, falta de sueño y ciberacoso. Las políticas buscan reducir estos riesgos obligando a las plataformas a verificar la edad real de los usuarios y a implementar barreras efectivas en el acceso de menores.
No obstante, estas medidas también generan debate público y legal, con críticos que señalan dificultades en la implementación, posibles violaciones a la libertad de expresión y el riesgo de que los menores encuentren formas de eludir las restricciones digitales.





