El Kremlin confirmó este viernes que existe una “pausa” en las conversaciones de paz con Ucrania, aunque aseguró que los canales de comunicación continúan abiertos. “Se puede hablar de una pausa”, declaró Dmitri Peskov, portavoz de la presidencia rusa, en su rueda de prensa diaria. Sin embargo, remarcó que los negociadores aún cuentan con vías de contacto activas.
Según informa EFE, Peskov insistió en que el proceso no puede arrojar resultados inmediatos y recordó que incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había considerado posible un arreglo rápido, pero luego entendió que era un proceso más largo y complejo.
Europa bajo críticas del Kremlin
El vocero ruso acusó a Europa de frenar los avances en el diálogo. “Los obstáculos que ponen los europeos son un hecho. No es ningún secreto para nadie”, enfatizó.
Pese a estas tensiones, Peskov reiteró que Rusia sigue dispuesta a explorar la vía pacífica y buscar soluciones al conflicto, siempre que existan condiciones favorables para la negociación.
La cumbre de Alaska y el endurecimiento ruso
En lo que va del año, Rusia y Ucrania sostuvieron tres rondas de negociaciones directas en Estambul. Los encuentros, realizados en mayo, junio y julio, solo lograron acuerdos parciales: intercambios de prisioneros y cadáveres, además de la exposición de posturas sobre cómo resolver el conflicto.
El clima se tensó aún más después de la cumbre de agosto en Alaska entre Vladímir Putin y Donald Trump. Según el Kremlin, tras esa reunión Putin endureció sus posiciones: rechazó un encuentro con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y se negó tanto a declarar un alto el fuego como a permitir el despliegue de tropas occidentales en el territorio vecino.
Para Estados Unidos, la pausa en las negociaciones y la creciente rigidez de Moscú representan un nuevo desafío en la política exterior, mientras la guerra sigue marcando el rumbo de la seguridad global.





