ver más

“No voy a caer”, dice una y otra vez Dilma, después de las multitudinarias marchas en su contra

Millones de manifestantes lamentan la debacle de la economía brasileña, que según todo pronóstico cerrará el año en recesión y ha puesto en riesgo el sello de buen pagador de ese país –su grado de inversión bajó al último escalón de las agencias de calificación–.Con Dilma Rousseff debilitada –tiene el menor apoyo a un jefe de Estado desde el fin de la dictadura militar hace 30 años–, algunos legisladores agitaron el fantasma del impeachment, que requiere la aprobación de dos tercios de la Cámara de Diputados y un proceso especial en el Senado.

Este año la Cámara de Diputados recibió cerca de 20 pedidos para apartarla del cargo, algunos de los cuales aún están bajo análisis. En caso de impeachment, quien asumiría el gobierno es el vicepresidente Michel Temer, del PMDB, el mayor aliado del PT en la coalición.Rousseff, una ex guerrillera que luchó contra la dictadura, promete que revertirá la crisis, descarta renunciar y asegura una y otra vez: “No voy a caer”.
“Así es Brasil. La votan, luego quieren que salga. Es como un  casamiento, cuando uno se enamora luego debe aguantar. Debe finalizar su mandato y luego puede irse”, dijo a la AFP Jose Levino, un vendedor de  camisetas en Copacabana a quien le faltan la mitad de sus dientes. “Lo único que yo sé es que si trabajo, como, y si no trabajo, no como”.Marchas y contramarchas En San Pablo, los manifestantes opositores se reunieron en las inmediaciones del Museo de Arte MASP, y ocuparon diez cuadras de la emblemática avenida Paulista, mientras grupos de militantes oficialistas se congregaron frente a la sede del Instituto Lula, donde mostraron carteles con leyendas en defensa de la democracia. En tanto, en Río de Janeiro los manifestantes marcharon por la playa Copacabana.Aunque hasta ayer no se conocían estimaciones sobre la cantidad de manifestantes opositores en las dos mayores ciudades del país, el senador socialdemócrata José Serra sostuvo que “cien mil más o cien mil menos no cambian el pensamiento general de las personas ni la calidad de la manifestación”.Mientras tanto, Rousseff convocó para esta tarde a sus ministros más cercanos para evaluar con ellos el impacto de las manifestaciones. Fueron invitados por la mandataria el jefe del gabinete, Aloizio Mercadante, y los ministros de Comunicación Social, Edinho Silva, y de Justicia, José Eduardo Cardozo.►QUÉ QUIEREN. Los manifestantes piden la renuncia o el impeachment (destitución tras juicio político en el Congreso) de la presidenta Dilma Rousseff, que lleva 7 meses de su segundo período de gobierno.►La petrolera. La popularidad de la mandataria ha caído a cifras de un dígito tras cuatro años de frágil o nulo crecimiento económico y un colosal escándalo de corrupción en Petrobrás.

 Embed      
Bronca. En las principales ciudades de Brasil se escuchó el “fuera Dilma”.
 Embed      
 Embed      
 Embed      
 Embed      

MÁS LEÍDAS