La primera reunión formal en más de dos años entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el presidente ruso, Vladimir Putin, comenzó con un incómodo estrechón de manos y terminó sin avances significativos sobre Siria, una crisis que ha complicado su ya tensa relación.En cuando a su principal fuente de discrepancias en Siria —la situación del asediado líder Bashar el Asad_, Obama y Putin se fueron de su reunión del lunes exactamente donde empezaron. Estados Unidos sigue insistiendo en que el futuro de Siria no puede incluir a Asad, mientras que parece que Putin sólo quiere reforzar la posición de su antiguo aliado, al que presenta como la mejor defensa contra los milicianos del grupo Estado Islámico.
Momentos incómodos y con pocos avances entre Obama y Putin
