La canciller alemana, Angela Merkel, se reunió este martes con actores del teatro Uckermaerkische Buehne Schwdt luego de presenciar el espectáculo "La maldición de la mujer blanca". Allí protagonizó un particular foto en la que, merced de la perspectiva, parece tener cuernos.
El legislador participaba del programa "¿Quién quiere ser millonario?" y llamó a la Canciller para que la ayudara con una pregunta.
Merkel le hizo perder 500 mil euros a uno de sus diputados

Pero más allá de la ilusión óptica de la imagen para uno de sus diputados Merkel debe haberse convertido por un rato en su propia maldición. Es que la mujer más poderosa del mundo, según el ranking elaborado por la revista Forbes, le hizo perder a uno de los integrantes de la oficialista Unión Cristiana Demócrata en la Cámara Baja de la Bundestag cerca de 500 mil euros.
Es que Wolfang Bosbach participaba de la emisión especial con invitados famosos del programa "¿Quién quiere ser millonario?" que emite la cadena de televisión RTL.
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Allí los concursantes, que juegan por dinero, deben responder preguntas y cuentan con una serie de comodines cuando no conoce la respuesta a una ella. Entre los comodines se encuentra la posibilidad de realizar un llamado telefónico para pedir ayuda.
Durante el programa, Bosbach consideró que la canciller era una de las pocas personas que, entre sus conocidos, podía saber la respuesta a una pregunta sobre la vida en la República Democrática Alemana (RDA), donde ella pasó su infancia y juventud.
Fueron a buscar su celular al guardarropa y llamó al de la canciller alemana hasta en dos ocasiones, pero sólo obtuvo como respuesta el mensaje del contestador automático.
Bosbach había avanzado en el juego e iba por la pregunta de los 500.000 euros, pero Merkel jamás le respondió.
El diputado necesitaba que Merkel le ayudara a responder sobre la segunda función que tuvo en muchos hogares de la RDA la legendaria lavadora WM66: generar calefacción, aspirar el polvo, conectar con emisoras de radio del Oeste o hacer conservas de frutas.
La última opción era la correcta, ya que la WM66, un modelo de carga superior de gran éxito en los años sesenta y setenta en Alemania Oriental, permitía calentar el agua en la cubeta hasta altas temperaturas sin que se pudiera en marcha la función de lavado.