Después de 10 días de pura tensión y asombro mundial, la misión Artemis II de la Nasa inició su fase final. Tras orbitar la Luna y romper récords de distancia que se mantenían vigentes desde la era de las misiones Apolo, la tripulación compuesta por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen viaja de regreso hacia nuestro planeta.
Este viaje no es solo un éxito técnico; representa el regreso de la humanidad a las proximidades lunares tras más de 50 años de ausencia. La última vez que una nave tripulada estuvo en esta posición fue en 1972, con la misión Apolo 17.
El récord y el "lado oculto" de la Luna
Uno de los momentos más críticos y espectaculares de la misión ocurrió cuando la cápsula Orion sobrevoló la cara oculta de la Luna. Al estar en el punto más alejado de la Tierra, los astronautas batieron el récord de distancia absoluta para una nave diseñada para humanos, situándose a más de 400.000 kilómetros.
Desde esa posición privilegiada, la tripulación pudo observar y fotografiar el llamado "lado oculto" (técnicamente la cara no visible desde la Tierra). Lejos de ser un lugar de tinieblas perpetuas, esta región se caracteriza por un relieve mucho más accidentado, repleto de cráteres de impacto y casi sin los "mares" de lava que vemos desde Argentina cada noche.
El operativo de regreso
Actualmente, la nave viaja a miles de kilómetros por hora impulsada por la gravedad lunar. El operativo de rescate ya está desplegado en el Océano Pacífico, frente a las costas de California.
- El reingreso: Será la prueba de fuego definitiva. La cápsula deberá soportar temperaturas de casi 2.800°C al chocar contra la atmósfera terrestre.
- El objetivo: Esta misión es el ensayo final para Artemis III, la ambiciosa etapa que planea llevar a la primera mujer y al próximo hombre a caminar sobre la superficie lunar en 2027.
"Un salto para la nueva generación"
Desde el centro de control en Houston, el clima es de alivio pero de máxima concentración. "Hemos demostrado que la Orion está lista para llevar humanos más lejos que nunca", señalaron desde la NASA. Para los especialistas, el éxito de esta misión pone a la humanidad a un paso de establecer una base permanente en el polo sur lunar y, eventualmente, usarla como trampolín hacia Marte.






