Eso ha hecho que en los últimos tiempos el número de personas que se dedican a buscar oro en los márgenes de los ríos de California -principalmente como un pasatiempo o para sacar un ingreso mensual extra- haya aumentado.
La ausencia de precipitaciones ha reducido considerablemente el caudal de muchos ríos de la región, dejando expuestas áreas que durante décadas estuvieron cubiertas por las aguas y que ahora son accesibles.
Los nuevos buscadores de oro de California

Así lo confirma Jim Jeffrey, quien posee un negocio en la localidad de Temécula en el que vende las herramientas que utilizan los buscadores para encontrar el preciado metal.
Jeffrey organiza una vez al mes una excursión al río San Gabriel, a unos 40 kilómetros de la ciudad de Los Ángeles, en la que suelen participar una veintena de personas cuya afición es la búsqueda de oro.
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"El nivel de agua en río ha bajado y cuando esto sucede el cauce se estrecha, lo que permite que se pueda escarbar en áreas que antes no eran accesibles", explica Jeffrey en conversación con BBC Mundo.
Según cuenta, "encontrar oro es uno de los incentivos de las excursiones que organiza, aunque lo importante es poder disfrutar de un día al aire libre".
Estos nuevos buscadores de oro que está fomentando la sequía se unen a los que decidieron empezar a buscar este metal a raíz de la crisis económica de 2008.
Pese a todo, este fenómeno poco tiene que ver con la fiebre del oro que atrajo a cientos de miles de personas a California a mediados del siglo XIX.
En cualquier caso, los más US$1.200 que se pagan en la actualidad por la onza de oro son un buen incentivo para algunos, como Jeff Paraglia, quien desde hace siete años sale los fines de semana con su familia a diferentes localizaciones de California.