Badalyan y sus allegados no imaginaban que el hijo que estaba esperando iba a nacer con Síndrome de Down. No hicieron falta ni cinco minutos para que la madre tomara la decisión de abandonarle, incluso de no mirarle y mucho menos tocarle. Llegó a afirmar que en la cultura armenia, un niño con esa condición, es "una vergüenza para la familia", informa "The Daily Mail".
Le hizo elegir entre ella o su hijo con síndrome de Down
