El estudio de la comunidad de chimpancés de Ngogo, en Uganda, realizó el descubrimiento de un fenómeno que desafía nuestra comprensión de la cohesión social en primates. Tras décadas de convivencia, el grupo de simios más grande conocido por la ciencia se fracturó en dos facciones rivales, desencadenando una década de violencia sistemática y ataques coordinados que los investigadores califican como un evento evolutivo excepcional.
Descubrimiento científico: la primera "guerra civil" entre monos chimpancés salvajes
Este conflicto entre primates ha sido observado científicamente a lo largo de 30 años en Uganda. Se lo califica como un evento evolutivo excepcional
Este conflicto, documentado a lo largo de 30 años de observación, sugiere que la violencia letal entre grupos no es solo una respuesta a estímulos externos, sino una consecuencia de la inestabilidad jerárquica y la competencia por recursos limitados. El análisis, que evoca los estudios pioneros de Jane Goodall en los años 70, ofrece una ventana única para entender cómo las tensiones sociales pueden derivar en la deshumanización del "otro", incluso en especies no humanas.
De la cooperación al infanticidio: ¿por qué se pelean entre chimpancés?
Durante 20 años, los chimpancés de Ngogo mantuvieron una estructura social unificada bajo un sistema de "fisión-fusión". Sin embargo, el estudio publicado en la revista Science detalla que en 2015 se inició una polarización irreversible. La muerte de individuos clave que servían de nexo y un cambio abrupto en la jerarquía del macho alfa parecen haber sido los catalizadores. Lo que comenzó como una evitación mutua entre los bandos central y occidental evolucionó rápidamente hacia una guerra abierta por el territorio y la reproducción.
Ataques coordinados y letalidad grupal. A diferencia de las agresiones fortuitas, los investigadores observaron patrullas organizadas de hasta 14 individuos que emboscaban a víctimas solitarias. El Dr. John Mitani, coautor del estudio, describe un nivel de violencia implacable: ataques basados en la superioridad numérica que resultan en lesiones internas fatales y, desde 2021, una campaña de infanticidios primates sistemáticos. Esta "guerra civil" demuestra que la identidad de grupo puede fracturarse incluso entre parientes cercanos, transformando a antiguos aliados en enemigos letales.
La evidencia genética sugiere que una división de esta magnitud ocurre aproximadamente cada 500 años. El único antecedente documentado fue la guerra de Gombe en Tanzania, reportada por Jane Goodall (fallecida en 2025). No obstante, el caso de Ngogo es científicamente superior al tratarse de una población que nunca fue alimentada artificialmente por humanos, lo que garantiza que el conflicto fue impulsado por dinámicas puramente naturales y biológicas.
El espejo de la violencia humana
Aunque los hallazgos invitan a trazar paralelos con la guerra humana, los científicos mantienen la cautela. Josep Call, catedrático en la Universidad de Saint Andrews, subraya que este conflicto responde más a un proceso de escisión territorial que a ideologías. Al final, mientras los chimpancés ven al extraño como un enemigo biológico, la especie humana ha desarrollado una capacidad de cooperación prosocial que, pese a las guerras, nos permite convivir en sociedades globales hiperconectadas.
Fuente: abc.es




