Casada, madre y una mujer atractiva pese a la terrible historia que vivió y aún repercute en su vida diaria, Rachelle Friedman Chapman, natural de Raleigh, en Carolina del Norte, EEUU, no tiene problemas en hacer de su discapacidad un arma con la que combatir el rechazo social, la tristeza o la desesperanza. Quiere ser un ejemplo de superación, no solo para r etroalimentar su gran confianza en sí misma, sino sobre todo, para ayudar al resto de personas con algún problema similar al suyo a tener alta su autoestima y no extralimitarse haciendo caso a clichés fundados sin sentido.
"La novia paralítica" posó en lencería
