Cinco semanas después de su abrupto cierre, la Bolsa de Comercio de Atenas reabrió ayer sus puertas y el desplome fue inmediato, dominado por la cotización de los principales bancos del país, los mismos que representan el corazón de la crisis económica que aún asfixia a Grecia. A poco de reactivarse el funcionamiento de la bolsa, la cotización del Banco Nacional de Grecia se derrumbó y alcanzó el límite de volatilidad del 30% que actúa como fusible para evitar la caída libre, especialmente del sector bancario, clave para el mercado bursátil heleno.
La bolsa griega reabrió ayer y sufrió un inmediato desplome
