Barack Obama llegó a la Casa Blanca con la promesa electoral de cerrar la prisión de Guantánamo, un enclave extraterritorial en la Caribe por el que han pasado 779 sospechosos de yihadismo. También prometió la retirada de Irak y de Afganistán y, como hizo en su discurso inaugural de enero de 2009, expresó el compromiso de tender una rama de olivo a regímenes adversos. «A quienes se agarran al poder mediante la corrupción y el engaño y silenciando la disidencia», dijo pensando en Irán y Cuba, «que sepáis que estáis en el lado equivocado de la historia, pero os extenderemos la mano si estáis dispuestos a abrir vuestro puño».
Guantánamo, la promesa pendiente de Obama
