Tragedia

Estremecedores relatos tras el fatal choque de trenes en España: "Salimos cubiertos de sangre y en shock"

Se trata de pasajeros que sobrevivieron a la tragedia que dejó al menos 39 muertos. Heridos graves y escenas de pánico absoluto en España

La tragedia ferroviaria ocurrida en la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, España, dejó una escena de devastación absoluta y decenas de historias marcadas por el horror. El choque frontal entre dos trenes de alta velocidad se convirtió en uno de los accidentes más graves de los últimos años y dejó un saldo provisorio de al menos 39 muertos y más de 150 heridos, varios de ellos en estado crítico.

Mientras continúan las tareas de identificación de las víctimas y las investigaciones para determinar las causas del siniestro, comenzaron a conocerse los desgarradores testimonios de los sobrevivientes, que relatan minutos de pánico, confusión y desesperación dentro de los vagones destruidos.

El impacto, el caos y la huida entre escombros

Los pasajeros coincidieron en describir el momento del impacto como repentino y brutal. Muchos aseguraron haber sentido un golpe seco, seguido de una sacudida violenta que lanzó a personas y objetos por el aire. “Fue como un terremoto. Todo se movió de golpe y después vino el silencio, roto solo por los gritos”, relató una mujer que viajaba junto a su hermana.

Dentro de los vagones, la escena fue caótica: maletas cayendo, vidrios estallados, luces apagadas y personas atrapadas entre hierros retorcidos. Algunos pasajeros lograron salir por sus propios medios, rompiendo ventanas o forzando puertas, mientras otros quedaron atrapados y debieron esperar la llegada de los equipos de rescate.

Una joven sobreviviente contó que fue retirada del tren “cubierta de sangre y en estado de shock”, envuelta en una manta térmica. “Había gente que estaba bien y otros que estaban muy mal heridos. No sabíamos qué hacer, solo queríamos salir de ahí”, expresó visiblemente conmocionada.

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Gritos, oscuridad y escenas imposibles de olvidar

Varios testimonios remarcaron la oscuridad total que se apoderó de los vagones tras el choque. “Todo se volvió negro y empezaron los gritos. No sabíamos si el tren se iba a incendiar”, recordó otra pasajera. El miedo a una explosión o a quedar atrapados bajo los restos del tren aumentó la desesperación entre los ocupantes.

Algunos sobrevivientes relataron que debieron caminar por las vías, esquivando restos de metal, cuerpos y pertenencias personales desperdigadas, hasta alcanzar zonas seguras donde eran asistidos por vecinos y personal de emergencia. “Había personas caminando descalzas, heridas, llorando, sin entender qué había pasado”, describió un testigo.

El operativo de rescate y la solidaridad de los vecinos

Tras el accidente, se desplegó un amplio operativo de emergencia que incluyó bomberos, servicios sanitarios, Guardia Civil y equipos especializados en rescate ferroviario. Las tareas se extendieron durante horas debido a la complejidad del escenario, con vagones volcados, estructuras colapsadas y personas atrapadas.

Los vecinos de Adamuz jugaron un rol clave en las primeras horas posteriores al choque. Muchos se acercaron con mantas, agua y alimentos, y colaboraron para contener a los heridos hasta que fueron trasladados a hospitales de la región. “Esto nos superó a todos, pero nadie dudó en ayudar”, expresó un residente de la zona.

Los testimonios del descarrilamiento de dos trenes que dejó al menos 39 muertos en España

Dos trenes, cientos de pasajeros y una investigación en marcha

Según la información oficial, el siniestro se produjo cuando un tren Iryo, que viajaba desde Málaga hacia Madrid, descarriló e invadió la vía contraria, colisionando con un tren Alvia que se dirigía desde Madrid hacia Huelva. Ambos transportaban a cientos de pasajeros.

Las autoridades españolas decretaron tres días de luto nacional, mientras se abrió una investigación para esclarecer las responsabilidades y determinar si hubo fallas técnicas, humanas o en el sistema de señalización.

Mientras tanto, familiares de las víctimas aguardan noticias en centros de asistencia habilitados especialmente, en medio de un clima de profundo dolor. Los sobrevivientes, por su parte, intentan procesar una experiencia que, según muchos de ellos, “les cambió la vida para siempre”.

Pedidos desesperados y escenas de dolor

Mientras avanzaban las tareas de rescate, la angustia también se trasladó a las redes sociales. Familiares y amigos de pasajeros que viajaban en los trenes comenzaron a publicar mensajes desesperados, pidiendo cualquier dato que permitiera dar con el paradero de sus seres queridos, muchos de ellos desaparecidos tras el impacto.

Ante esta situación, la Guardia Civil habilitó una oficina especial en la ciudad de Córdoba para asistir a los familiares. Allí se reciben consultas, denuncias y también muestras de ADN, que podrían ser utilizadas para la identificación de cuerpos, en medio de un proceso que avanza con extrema cautela.

Españoles publicaron mensajes en las redes sociales suplicando por cualquier información por seres queridos

El drama también fue presenciado por vecinos que se encontraban en las inmediaciones del lugar del accidente. Gonzalo Sánchez Aguilar, de 46 años, circulaba en su auto por la zona cuando decidió detenerse para ayudar. En declaraciones a la prensa, relató que llegó a ver siete u ocho cuerpos sin vida, mientras cargaba a heridos en su vehículo particular para trasladarlos de urgencia a un hospital. “Vi muchos cuerpos. Heridas realmente graves”, afirmó, visiblemente afectado.

Otro testimonio es el de Andrés Pastor Valverde, trabajador metalúrgico de 53 años, que se encontraba viendo un partido de fútbol de su hijo cuando escuchó el estruendo del choque cerca de su vivienda. Minutos después, al comprender la magnitud de lo ocurrido a través de las noticias, se dirigió al lugar junto a su hijo, llevando mantas y un generador eléctrico para colaborar con los equipos de emergencia.

El alcalde de Adamuz, Rafael Ángel Moreno, también acudió de inmediato al sitio del siniestro y describió lo ocurrido como “una escena terrible”. Con la voz quebrada, expresó: “La gente intentaba salir del tren, había muchos heridos. Era un caos total”. Además, confirmó que los equipos continuaban trabajando intensamente para recuperar los últimos cuerpos entre los restos de los vagones.