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Fue la entrada en escena de Francisco, el primer papa latinoamericano, la que impulsó las negociaciones bilaterales, un papel que Obama destacó en su discurso sobre el histórico acercamiento a la isla gobernada por Raúl Castro.

Estados Unidos y el diálogo con Cuba: Canadá, al igual que Francisco, también jugó un papel importante

El proceso para normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba anunciado el miércoles comenzó con total discreción en la primavera boreal de 2013 con el auspicio de Canadá, y se aceleró el año pasado con la intervención personal del papa Francisco.

El presidente estadounidense Barack Obama autorizó a dar inicio a negociaciones secretas con el gobierno cubano para sondear el terreno de cara a restablecer las relaciones bilaterales, lo que se materializó con el primer encuentro entre ambas partes en junio de 2013, explicó a periodistas una fuente que pidió el anonimato.

Durante el siguiente año y medio y hasta el mes pasado, Washington y La Habana llevaron adelante sus conversaciones principalmente en Canadá, pero también usaron las Secciones de Intereses que cada país tiene en Estados Unidos y Cuba, y sendas misiones diplomáticas en la ONU.

Pero fue la entrada en escena de Francisco, el primer papa latinoamericano, la que impulsó las negociaciones bilaterales, un papel que Obama destacó en su discurso sobre el histórico acercamiento a la isla gobernada por Raúl Castro.

“Quiero agradecer a Su Santidad, el papa Francisco, cuyo ejemplo moral nos muestra la importancia de buscar el mundo que deberíamos tener, en lugar de contentarnos con el mundo que tenemos”, señaló el mandatario estadounidense.

Obama y Francisco se entrevistaron en marzo en el Vaticano, cuando las negociaciones ya habían comenzado, y abordaron, entre otros muchos temas, la cuestión cubana.

“El papa Francisco entendió que el presidente Obama está comprometido con esta serie de cambios”, dijo de su lado una fuente gubernamental estadounidense.

Tras ese encuentro en el Vaticano, Francisco les mandó este verano boreal una carta a Obama y a Castro “invitándoles a resolver cuestiones humanitarias de común interés, como la situación de algunos detenidos, para dar inicio a una nueva fase de las relaciones entre las dos partes”.

Esta iniciativa, que según Washington no tiene precedentes, fue decisiva. “Reforzó el impulso y la fuerza para ir hacia adelante”, de acuerdo con otro funcionario estadounidense, que subrayó la importancia que ha tenido en esto el origen latinoamericano del Papa.

En octubre, ambas delegaciones volvieron a reunirse en el Vaticano en presencia de funcionarios católicos, con el fin de cerrar los acuerdos sobre la normalización de sus relaciones, principalmente el intercambio de presos.El primer ministro canadiense, Stephen Harper, no dio a conocer ningún detalle de los encuentros secretos, pero ayer dijo que su país “se alegró de ser el anfitrión de altos dirigentes de Estados Unidos y Cuba, lo que les permitió mantener importantes negociaciones en el ambiente de discreción necesario”.

El éxito de la diplomacia vaticana es también el resultado de una larga mediación con la Iglesia cubana en los recientes procesos para impulsar la democracia en la isla, tras las visitas de Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en 2012.

Ambos pontífices apostaron por el pragmatismo y por dialogar con el régimen comunista cubano.

Fuente: AFP.

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