Es mediodía y el cubo blanco colocado sobre las rocas de la costa a los pies de Mountha Uppasay contiene cinco o seis róbalos blancos, que se mueven despacio en el agua que recogió del río De Moines.Uppasay y su esposo, que son inmigrantes de Laos, salieron a pescar poco después del amanecer y esperan reunir suficiente como para un sabroso estofado que compartir con sus hijos y nietos. Cuando se le pregunta por los posibles riesgos para la salud que supone el pescado, Uppasay se muestra sorprendida y dice: "Todos son seguros".
Estados Unidos: inmigrantes pescan sin conocer riesgo del mercurio
