Es un caso singular el de Daniel López, un joven de 27 años que no sólo no apeló la sentencia de muerte a la que había sido condenado, sino que pidió que la aplicación de esa sanción se acelerara. López fue declarado muerto anoche en Texas, Estados Unidos, 15 minutos después de recibir la inyección en la cárcel de Huntsville. "Espero que esta ejecución ayude a mi familia y también a la familia de la víctima. Lo siento por haberlos hecho pasar a todos por esto, lo siento. Espero que nos encontremos en el cielo", fueron sus últimas palabras.
Estados Unidos: el joven que fue condenado a muerte y no apeló la sentencia
