El papa Francisco reformó el procedimiento de la Iglesia Católica para anular los matrimonios, haciéndolo más simple, rápido y gratuito. Una revisión pensada para los más pobres, pero vista con recelo por los más conservadores.A casi un mes del delicado sínodo de los obispos sobre la familia, esta reforma podría ser mal vista por algunos prelados conservadores que temen que se trate de la introducción de un divorcio católico disimulado, pese a que solo atañe al procedimiento y no a los motivos.
El Vaticano anunció que desde el 8 de diciembre regirá un proceso corto, de 45 días, que será gratuito. No cambiaron las causas, sino la mecánica. Tribunales eclesiásticos y obispos recibir&aa
El Papa simplificó la nulidad matrimonial después de tres siglos
