Factores como la menopausia, el parto o, nada más y nada menos que, el paso del tiempo pueden provocar alteraciones en la zona vulvo-vaginal que tienen consecuencias que van más allá de la mera estética.
Las intervenciones ginecoestéticas se vienen poniendo de moda con tratamientos como la reducción de labios menores y alargamientos y ensanchamientos de pene, entre otras técnicas.
El boom de las vaginas y penes a la carta en cirugías estéticas

No muchas mujeres se atrevían hasta hoy a charlar el tema con su médico y esto lo certifican las estadísticas ya que menos del 25 por ciento de quienes sufren atrofia vaginal (una de los problemas más frecuentes durante la menopausia por el descenso de estrógenos) lo consulta con su ginecólogo.
Ahora el aumento de la demanda de intervenciones ginecoestéticas demuestra que algo está cambiando.Recomendadas
“A mi consulta llegó una mujer a la que su hijo le dijo: ¡mamá, tienes un pene! Le operé los labios menores”, añade. Tras la maternidad y las episiotomías con suturas poco adecuadas, la mujer pierde sensibilidad porque la entrada de la vagina queda más grande. Con las nuevas técnicas de rejuvenecimiento vaginal, se reduce y “se recupera parte de esa sensibilidad en el coito”, asegura el especialista.
En tanto Josefina Royo, codirectora del Instituto Médico Láser (IML), confirma el incremento de pacientes que acuden a su clínica para informarse sobre esta opción: "Han crecido las consultas, aunque la demanda es tímida en comparación con otros países como Italia o Estados Unidos. En este último, al ir a un cirujano plástico te proponen explorar la zona genital para ver qué se puede mejorar". Royo explica que existen dos tipos de correcciones: las que tienen fines puramente estéticos y las funcionales. Entre las primeras, la más demandada, con diferencia, es la ninfoplastia o reducción de los labios menores mediante láser en una sola sesión. "No estamos ante un problema de salud, ni una malformación, de hecho un 25% de las mujeres lo presenta, pero a muchas les incomoda mostrarlo", apunta. En este grupo se engloban también la reconstrucción del himen o la lipoescultura (o lipotransferencia, según se desee un efecto más plano o redondeado) del monte de Venus, que tienen tintes de origen cultural. Pero la aplicación más interesante de esta disciplina de la medicina estética es la relacionada con las afecciones que repercuten en la calidad de vida, tanto a nivel funcional como sexual. En el IML han diseñado los tratamientos MonaLisa Touch, realizados con láser de CO2, para solucionar tres de los problemas más habituales: la atrofia vaginal, la hiperlaxitud (común tras partos múltiples o con fórceps) y la incontinencia urinaria. Hasta ahora se recurría a la cirugía tradicional -en casos leves, se recomendaba también ejercicios para fortalecer el suelo pélvico-, pero la ventaja del láser es que no requiere quirófano ni cuidados especiales tras la intervención, que realiza un ginecólogo especializado. Las mujeres entre 30 y 45 años y, en muchos casos solteras, son las más interesadas por la ginecoestética. Pero la tendencia parece ir al alza. ¿Lo último? La cosmética específica para la zona. El laboratorio Sesderma ha dado un paso más allá de los clásicos geles y toallitas íntimas con el lanzamiento de Nanocare Intimate, un gel formulado a partir de nanotecnología, y que logra un rejuvenecimiento en la dermis genital. También los hombres se atrevenEn tanto ellos no se quedan atrás y consultan a muchos especialistas que ofrecen alargamientos o ensanchamientos de pene hombres que por cuestiones psicológicas no están a gusto con su miembro. “Me han llegado algunos pacientes que han tenido una relación que les ha traumatizado con algún comentario despectivo”, explica Natalia Ribé, médico estética y andróloga.
A su consulta acuden hombres de todas las edades preocupados por la longitud y el aspecto de su pene. “También hace mucho daño el síndrome del gimnasio” apunta la médica, sobre las comparaciones a las que son tan afectos muchos varones. Hay un gran desconocimiento en cuanto a las técnicas que se pueden aplicar, porque no siempre están indicadas. Para alargar el pene “se hace quirúrgicamente una sección parcial de los ligamentos suspensorios del mismo”, explica Ribé, “o también se puede aplicar “un aparato de tracción mecánica consiguiendo una estimulación progresiva de las fibras del pene”.El resultado es la flacidez adelantada y un alargamiento óptico de entre 1 y 2 centímetros porque en erección el paciente continúa teniendo la misma longitud. Para el ensanchamiento, se aplican inyecciones de ácido hialurónico voluminizador. En ambos tratamientos, el resultado es temporal concluyó.