La relación entre Estados Unidos y China llega a un momento decisivo este martes, cuando vence la tregua arancelaria de 90 días. Mientras la administración de Donald Trump busca reorientar un vínculo clave para la economía estadounidense, persisten tensiones en áreas como la competencia por semiconductores, la hegemonía en inteligencia artificial y las relaciones con Rusia.
Donald Trump y China al borde de una nueva guerra comercial
A 90 días de la tregua, Donald Trump y China negocian a contrarreloj para evitar una guerra comercial que sacudiría a Estados Unidos
Donald Trump y China
Según informa EFE, a solo dos días de la fecha límite, las dos mayores economías del mundo no alcanzaron un acuerdo final. Sin embargo, Washington no descarta extender la pausa para continuar las conversaciones.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, reveló que, tras varias rondas de negociaciones en Europa, existe un “principio de acuerdo” para evitar aranceles que podrían romper la interdependencia comercial: el consumo masivo de Estados Unidos y el músculo exportador de China.
Negociaciones al límite
La tregua actual se pactó en mayo en Ginebra, con una reducción de 115 puntos porcentuales en las tarifas mutuas, suavizando un embargo comercial de facto. La última reunión, en Estocolmo, mostró disposición al diálogo, pero el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, advirtió que, sin acuerdo, los aranceles a las importaciones chinas podrían escalar hasta el 85 %.
Greer aseguró después que ambas partes trabajan para extender la tregua. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, mencionó la posibilidad de otros 90 días adicionales. Las tarifas llegaron a ser del 145 % por parte de Estados Unidos y del 125 % por parte de China, pero se redujeron al 30 % y 10 % respectivamente. Aun así, el ministro chino Wang Wentao denunció que Washington mantiene un nivel del 53,6 %, incluyendo gravámenes por producción de precursores de fentanilo y otras medidas.
Petróleo ruso y sanciones en juego
En junio, en Londres, China aprobó exportaciones de tierras raras, mientras Estados Unidos levantó algunas restricciones a chips. Sin embargo, Washington exige mayor acceso a esos recursos clave, de los que China controla el 70 % de la producción mundial.
A esto se suma la amenaza de sanciones por la compra de petróleo ruso, algo que Pekín considera parte de sus derechos comerciales. La situación se complica con la reunión que Donald Trump mantendrá este viernes con Vladimir Putin en Alaska, un encuentro que podría redefinir el delicado equilibrio entre las grandes potencias.




