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Mientras que la oposición y millones de brasileños pidem la renuncia de Rousseff, el Gobierno dice que las marchas son parte de la normalidad democrática.

Dilma apenas reunió a su gabinete buscando superar la situación crítica

La tercera serie de manifestaciones masivas contra el gobierno de Brasil, ocurrida este lunes, aunque con un número menor de adherentes que las anteriores, fue admitida como “un hecho natural dentro de la normalidad democrática” por la presidenta Dilma Rousseff, quien como primera medida apenas se reunió con sus ministros para mantener el curso de las medidas económicas con las que confía en superar la situación crítica actual y profundizar el diálogo político, dijo una fuente oficial.El anuncio fue hecho por el ministro Edinho Silva, luego de ese encuentro, cuyo desarrollo no detalló, mientras en paralelo el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, líder del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la principal fuerza opositora, sacudía el escenario político reclamándole a Rousseff un “gesto de grandeza”.

“Si la propia presidenta no fuera capaz de tener un gesto de grandeza -renunciar o aceptar que estuvo equivocada- asistiremos a la desarticulación creciente del gobierno”, afirmó Cardoso en una escueta evaluación de las movilizaciones y los intentos de la oposición por llevar a Dilma a un juicio político.Las manifestaciones, que tuvieron lugar en Brasilia y en las capitales de 24 de los 27 estados federados, reunieron alrededor de 800.000 personas, según estimaron la Policía Federal y los organizadores, respectivamente, por debajo del 1,7 millón de personas congregadas en marzo pasado.
En ellas, los ciudadanos reclamaron la salida del gobierno de la presidenta y del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), y las críticas alcanzaron también con fuerza al líder de la agrupación y predecesor de Dilma, Luiz Inácio Lula da Silva.Respecto de las medidas económicas que el gobierno pretende aprobar en el Congreso y otras ya puestas en práctica, el ministro Silva consideró: “Las condiciones que estamos pasando son de dificultad, pero vivimos en un país con todas las condiciones de superación. En breve, estaremos recogiendo los frutos de las medidas que fueron tomadas. Este es el centro de la atención del gobierno: recuperación del crecimiento económico y de la generación de empleos”.“Reconocemos la importancia de la movilización de ayer, pero el gobierno continuará trabajando, construyendo su agenda; el gobierno cree que las medidas económicas, que en gran parte ya fueron tomadas, crean condiciones para que Brasil retome, en un corto espacio de tiempo, el crecimiento”, dijo.Al respecto, el diario británico Financial Times evaluó hoy en un editorial que pese a las manifestaciones de ayer Rousseff debe permanecer en el cargo. “Aunque Dilma sea removida, ella probablemente será sustituida por otro político mediocre que, enseguida, intentaría implementar la misma estabilización económica que ella está intentando”.

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