La tercera serie de manifestaciones masivas contra el gobierno de Brasil, ocurrida este lunes, aunque con un número menor de adherentes que las anteriores, fue admitida como “un hecho natural dentro de la normalidad democrática” por la presidenta Dilma Rousseff, quien como primera medida apenas se reunió con sus ministros para mantener el curso de las medidas económicas con las que confía en superar la situación crítica actual y profundizar el diálogo político, dijo una fuente oficial.El anuncio fue hecho por el ministro Edinho Silva, luego de ese encuentro, cuyo desarrollo no detalló, mientras en paralelo el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, líder del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la principal fuerza opositora, sacudía el escenario político reclamándole a Rousseff un “gesto de grandeza”.
Mientras que la oposición y millones de brasileños pidem la renuncia de Rousseff, el Gobierno dice que las marchas son parte de la normalidad democrática.
Dilma apenas reunió a su gabinete buscando superar la situación crítica
