En los pintorescos bosques de la península de Kamchatka, entre los misteriosos bosques siberianos y las turbulentas aguas del océano Pacífico, los habitantes de estas tierras descubrieron a un extraño personaje. Se trata de un hombre joven que vivió en una caseta construida bajo tierra y salió adelante recogiendo setas, bayas y chatarra metálica. Su familia, que vive en la lejana ciudad de Taganrog (patria del gran escritor ruso Antón Chejov), en el sur de la parte europea de Rusia, le daba por muerto.El hombre hizo de estas majestuosas tierras, cubiertas por manantiales térmicos y volcanes activos y adoradas por los viajeros rusos, su hogar. Pero su presencia fue denunciada a la Policía por los habitantes de la vecina localidad de Radygino, a quienes no les agradaba que cerca de ellos viviera un vagabundo.
Desertó y vivió once años bajo tierra
