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Una extraña criatura híbrida, resultado de un intento fallido a comienzos del siglo XX de criar una raza mitad res mitad búfalo, está causando estragos en el Gran Cañón del Colorado, en el suroeste de Estados Unidos.

Una cruza de vaca y búfalo está devastando el Gran Cañón

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 Bautizado "beefalo", el comportamiento destructivo de este animal -que antaño fue dejado libertad- está resultando un dolor de cabeza tanto para los ambientalistas como para los grupos indígenas que quieren eliminarlo.

Además despiertan tanta curiosidad en la gente que algunos turistas ponen su vida en riesgo con tal de echarles un vistazo.

Se estima que en la zona de la reserva natural llamada North Rim hay unos 600 animales sueltos.

Esta bestia sedienta puede consumir hasta 45 litros de agua por día, lo que significa que una manada puede secar un pozo en poco tiempo.

Y éste no es el único daño ambiental que provocan. Defecan también en las fuentes de agua y su peso compacta la tierra.

Su apetito voraz y su predilección por los baños de polvo dejan el suelo vacío.

Mientras prosperan, otros animales se ven forzados a abandonar el lugar y el ecosistema pierde su equilibrio natural, dicen los ambientalistas.

Fue un hombre llamado Charles "Buffalo" Jones quien comenzó a criar estos animales en 1906.

En esa época, la población de búfalos -un animal icónico- era reducida y él la cruzó con vacas domésticas para producir un animal fuerte, que pudiese comercializarse.

Cuando abandonó la idea, los animales quedaron a cargo de los propietarios del rancho y se entregaron licencias de caza limitadas para controlar la población.

Sin embargo, cuando ingresaron al Parque Nacional, donde está prohibida la caza y no existen depredadores naturales, aumentaron en número a razón de un 50% al año.

Los animales se aventuran fuera del parque cuando no es temporada de caza, y Hahn cree que han aprendido a determinar cuándo comienza y cuando termina.

Las autoridades han estado consultando sobre cuál es la mejor manera de lidiar con estos animales.

Mientras que algunos cazadores estarían felices con la idea de darle caza al beefalo, muchos grupos indígenas se oponen a que se le dé muerte por deporte.

Las opciones incluyen métodos letales y no letales como acorralarlos o suministrarles anticonceptivos.

Fuente: BBC

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