Inflación y desempleo en alza, devaluación, ahorro fiscal casi nulo, escándalos de corrupción, pedidos de impeachment y ahora el riesgo de perder el grado de inversión condensan el agrio e incierto presente que vive Brasil.La séptima economía mundial recibió este mes una nueva andanada de malas noticias que confirman que la actual recesión es más profunda de lo que se creía, que dificulta la recuperación en 2016 y hace temer que lo peor esté aún por venir.
Creció la incertidumbre sobre el futuro económico y político de Brasil
