Remar entre icebergs o esquiar en el banco de hielo, el turismo a los polos está en pleno auge y no es necesariamente una amenaza para estas tierras de naturaleza frágil: puede ser una ocasión para sensibilizar sobre el cambio climático."La gente tiene que venir a descubrir las zonas polares, pero no de cualquier modo. Esto puede ser una oportunidad formidable porque necesitamos embajadores que testimonien las transformaciones del calentamiento climático, tan rápidos y considerables que la naturaleza no tiene tiempo de adaptarse", dice a la AFP el aventurero francés Nicolas Vanier.
Cómo es hacer turismo en los Polos
