En las primeras semanas de su embarazo, Angelica Pereira sufrió molestias por una picadura de mosquito. Al principio parecía poca cosa. Pero al día siguiente se despertó con un sarpullido, dolor de cabeza, fiebre y escozor en los ojos. Los síntomas desaparecieron en cuatro días, pero ella teme que el virus tuviera consecuencias a largo plazo.La hija de Pereira, Luiza, nació en octubre con una cabeza más de una pulgada (3 centímetros) más pequeña de lo que los médicos consideran sano. Esta afección poco habitual, conocida como microcefalia, produce a menudo un retraso mental. Poco después, un neurólogo dio más malas noticias a Pereira y su esposo: el daño cerebral había causado una parálisis cerebral.
Sólo Brasil estima que ha sufrido entre 440.000 y 1,3 millones de casos de zika desde que se detectó el primer contagio local del virus en mayo
Brasil busca un nexo entre malformaciones y virus del zika
