Aylan Kurdi tenía tres años, vestía pantalones cortos azules y una camiseta roja y huía de la guerra que destruye Siria desde hace cuatro años. Su fotografía, ahogado en la costa de Turquía, ha dado la vuelta al mundo y ha inundado las redes sociales, donde los usuarios no han dudado en criticar la violencia que ejerce la crisis migratoria contra los más débiles, los niños. El día de su muerte, provocada por el hundimiento de dos embarcaciones, otros cuatro menores fallecieron. Entre ellos su hermano Galip, un niño de cinco años, y la madre de ambos, Rehan, de 35. Ninguno tenía chaleco salvavidas. Doce personas perdieron la vida cuando intentaron cruzar el mar desde la localidad turca de Bodrum rumbo a la isla griega de Kos. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), un total de 2.643 seres humanos han corrido la misma suerte al tratar de atravesar el Mediterráneo a lo largo de este año.Abdullah Kurdi, esposo de Rehan y padre de Aylan y Galip, logró sobrevivir al naufragio. Como indica el medio canadiense «National Post», ahora su único deseo consiste en regresar a Kobani, la ciudad siria de donde procedían, para enterrar a su mujer y a sus hijos. Después de duros combates, las fuerzas kurdas expulsaron de la localidad a Estado Islámico en enero de 2015.
El hermano del menor y su madre también murieron durante el naufragio de la embarcación en la costa de Turquía. La familia intentó conseguir asilo en Canadá, pero le fue denegada
Aylan Kurdi, un niño que huía de la violencia de la guerra en Siria
