Si por algo son conocidos a día de hoy los antiguos egipcios es por haber momificado a decenas de sus conciudadanos con un único objetivo: lograr que su cadáver no cayera en la natural putrefacciónque llega tras la muerte. Para su cultura era algo esencial, pues entendían que el cuerpo representaba una parte del fallecido y debía llegar a estar en comunión, tarde o temprano, con su dueño en el más allá. Sin embargo, en este proceso de embalsamamiento se aunaba tanto técnica como una considerable parte de magia y ritual.Fuera como fuese, la momificación es un sistema que, a día de hoy, no deja indiferente a nadie por su complejidad, su aura de misticismo e, incluso, su asombrosa efectividad para conservar un cuerpo (o los restos) de un Faraón. Es por eso que un grupo de científicos de la Universidad Demócrito de Tracia -en Grecia- ha decidido realizar el mismo proceso en una pierna humana de un cadáver actual para descubrir, miles de años después, más secretos sobre la forma en la que los egipcios embalsamaban a sus líderes. Las conclusiones fueron presentadas el pasado 22 de mayo en la revista «The Anatomical Record».
Un grupo de científicos ha llevado a cabo este sistema milenario en una pierna humana actual para ver el resultado.
Así se momificaba a los faraones egipcios

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L.S.
Así pues, comenzaron el proceso introduciendo el tejido en unasolución salina similar a la utilizada por los egipcios para eliminar la humedad del cuerpo. «Si hubiéramos utilizado todo el cuerpo, habríamos tenido que cortar y sacar los intestinos y otros órganos, así que preferimos hacer uso solo de la pierna», determina la experta. Los investigadores tomaron muestras del tejido cada dos o tres días para realizarle todo tipo de pruebas (entre ellas, análisis de ADN y de Rayos X).Así pues, descubrieron que la momificación fue un éxito aunque, en su caso, tardó 208 días, y no 70 (cifra que afirma Heródoto). En palabras de la experta, puede que las condiciones frías de su laboratorio pudieran retrasar el proceso.Cuando el proyecto finalizó, los investigadores se percataron de que el contacto con la sustancia egipcia había acabado con los hongos y las bacterias que nacen tras la muerte y había quedado preservado tanto el músculo como la piel. El estudio reveló, a su vez, que la temperatura, la acidez y la humedad del medio ambiente eran factores cruciales en la velocidad del proceso de momificación.Fuente: ABC.es
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