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El asesino que se hizo pasar por contador, abogado e ingeniero

Editado por Adrián Sgroi

John George Haigh es de esos personajes que aprovecharon la situación caótica que vivió el mundo en el siglo pasado y no sólo estafó, timó y se aprovechó de personas que confiaron en él, sino que se hizo pasar por abogado, contador y hasta ingeniero, y terminó asesinando después de verse acorralado varias veces.

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Este inglés que fue condenado a muerte con apenas 40 años, fue conocido como el "asesino del baño ácido". Se inspiró en otro asesino, uno francés, que había disuelto los cuerpos de sus dos víctimas con ácido sulfúrico.

Cuando fue atrapado intentó alegar demencia y elaboró un increíble argumento de película que, obviamente, no fue creíble y terminó siendo condenado a muerte. Antes de ser ejecutado, pidió un "brandy" y que fuera largo, sin mostrar arrepentimiento alguno por sus actos.

Su motivación siempre fue el dinero y todas sus víctimas fueron siempre las que él llamaba "mis amigos". 

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Un "crack" del piano

Haigh nació en Stamford, Lincolnshire (Inglaterra), y creció en el pueblo de Outwood.

Sus padres fueron el ingeniero John Robert Haigh y su esposa Emili nee Hudson, ambos miembros de una secta protestante conservadora.

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Años más tarde, John George contaría que sufría pesadillas religiosas recurrentes durante su infancia. Desarrolló una gran habilidad para tocar el piano algo que aprendió a hacer en su propia casa. Era un gran aficionado a la música clásica y solía ir a conciertos con música de Bach, Vivaldi y Tchaikovsky y tantos otros.

Ganó una beca para la escuela de gramática de la reina Isabel y más tarde para la iglesia catedral de Wakefield, donde se convirtió en corista.

Después de la escuela, fue aprendiz en una firma de ingenieros de motores. También tuvo empleos de seguros y publicidad pero a los 21 años fue despedido tras ser considerado sospechoso de robar efectivo de la caja registradora.

Se casó y tuvo una hija pero…

En 1934, el 6 de julio, Haigh se casó con Beatrice Hamer, de 23 años pero el matrimonio no duró ni lo que dura un "brandy". El mismo año en que Haigh fue encarcelado por fraude, "Betty" dio a luz pero dio a su hija en adopción y dejó a su esposo. Su familia, conservadora, también lo excluyó a partir de ese momento.

En 1936 Haigh se mudó a Londres y consiguió trabajo como chofer de William McSwan, un adinerado propietario de salas de juegos. También mantenía las máquinas de entretenimiento de McSwan.

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Más tarde se hizo pasar por abogado (se hacía llamar William Cato Adamson) y se movía en Chancery Lane, una afamada calle de Farringdon, uno de los barrios más paquetes de Londres en la época, como así también por otras ciudades de Inglaterra como Guildford y Hastings. Así, vendió acciones fraudulentas supuestamente de empresas de sus supuestos clientes fallecidos, a tasas inferiores a las del mercado. Su estafa fue descubierta por un error ortográfico, cuando alguien notó que había escrito mal Guildford (había puesto "Guilford") en su membrete de identificación, un error improbable para un "letrado".

Así, fue sentenciado a cuatro años de prisión por fraude y fue liberado justo después del comienzo de la segunda guerra mundial, en 1939. Así fue como aprovechando el caos reinante en el mundo entero, siguió estafando y siguió acumulando cargos en su contra, siendo detenido una y otra vez.

Se dio cuenta que sus arrestos repetidos provenían de "dejar a las víctimas con vida" (afirmaría luego), quienes denunciaban las estafas y fue un paso más allá.

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Inspiración

Así, se inspiró en los crímenes del del asesino francés Georges-Alexandre Sarret, quien en 1925 había eliminado los cuerpos de sus víctimas con ácido sulfúrico.

Sarret, ejecutado en 1934, fue la última persona ultimada en la guillotina en Aix-en-Provence, en el Sur de Francia. Éste sujeto si se recibió de abogado pero se transformó en estafador y junto con sus dos amantes, las hermanas alemanas Catherine y Philomene Schmidt, más otro cómplice, Louis Chambon-Duverger, lograban que las chicas se casaran con hombres pocos saludables o de avanzada edad, sacaban un seguro de vida al que siempre iba Chambon-Duverger a realizar los exámenes pertinentes y luego aceleraban la muerte de los sujetos.

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Oficialmente sólo se le atribuyen los asesinatos de uno de sus cómplices, Chambon, y de la amante de este, Noemi Ballandraux. Se deshizo de los cadáveres con ácido sulfúrico en 1925. La desaparición de ambos estuvo seis años sin resolver, hasta que Catherine Schmidt fue arrestada por estafa a un seguro, luego de fingir su propia muerte, al obtener el cuerpo de una mujer de su misma edad. Al ser arrestada al volver a Francia (había logrado su cometido en un primer momento), confesó sus crímenes y también lo que había hecho Sarret con su socio.

Este caso inspiró de varias maneras a Haigh.

Libertad y psycho killer

En 1943 Haigh fue liberado de la prisión y se convirtió en "contador" de una empresa de ingeniería. Poco después se topó con su primer empleador en Londres de casualidad. McSwan le presentó a Haigh a sus padres, Donald y Amy, para quien estaba trabajando recaudando el dinero de alquileres de sus propiedades en Londres.

Según su declaración, Haigh sintió envidia de la vida de McSwan y el 6 de septiembre de 1944 desapareció. Más tarde, admitió haberlo golpeado en la cabeza, llevado al sótano en el 79 de la calle Gloucester en Londres y disolver el cuerpo en un tacho de 200 litros. Según su declaración, dos días después regresó y descubrió que el cuerpo se había convertido "en lodo" y lo volcó en un pozo.

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Con el crimen concretado, subiría un nivel más las mentiras, al decirle a sus padres que su hijo estaba escondido en Escocia para evitar ser llamado al servicio militar, con la segunda guerra mundial en su pico de violencia. Así, Haigh se hizo cargo de la casa de McSwan y comenzó a cobrar los alquileres para los padres de este, pero quería el dinero de todas las propiedades. Donald y Amy sintieron curiosidad de por qué su hijo no regresaba cuando la guerra estaba llegando a su fin. El 2 de julio de 1945 los llevó hasta la casa de su hijo diciéndoles que este había regresado de Escocia para una "visita sorpresa". Los asesinó a golpes en el sótano y los eliminó de la misma manera que a su hijo.

Haigh robó los cheques de la pensión de William McSwan y vendió sus propiedades, para mudarse al Hotel Onslow Court en Kensington. Como la mayoría del dinero lo perdía en apuestas (era un jugador compulsivo) se estaba quedando sin dinero para mediados de 1947 y para "resolver" sus problemas financieros, le apuntó a una pareja: el doctor Archibald Henderson y su esposa Rose, a quienes conoció fingiendo interés por una casa que ellos estaban vendiendo. Incluso Rose lo invitó a tocar el piano en una fiesta para mostrar la propiedad. Mientras estaba allí, Haigh robó el revólver de Archibald Henderson, planeando usarlo en algún momento.

Así, alquiló un pequeño taller en Lopold Road , en Crawley, y se llevó sus "productos" desde su otra dirección. El 12 de febrero de 1948 llevó a Henderson a su taller con la excusa de mostrarle un invento. Haigh le disparó en la cabeza con su propio revolver. Luego llevó a su esposa, ahora con la excusa de que su esposo había enfermado. También le disparó. Después escribió una carta, la hizo pasar como que la había escrito la pareja y vendió todas sus pertenencias, menos su auto y su perro, los que se quedó.

Última víctima y captura

La última víctima de Haigh, al menos confirmada por las autoridades, fue Olive Durand-Deacon, de 69 años, viuda adinerada del abogado John Durand-Deacon.

Para ese entonces, Haigh se hacía llamar ingeniero y Olive le mencionó le mencionó una idea que tenía para ganar la dinero. La invitó así a su taller el 18 de febrero de 1949 y, una vez allí, le disparó en la nuca con el revólver que le había robado a su anterior víctima. Le robó sus objetos de valor y disolvió su cuerpo en ácido. Dos días después una amiga de ella denunció su desaparición.

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Los detectives dieron con Haigh y descubrieron su fraude. Registraron el taller y hallaron un recibo de una tintorería para un costoso abrigo de cordero persa que pertenecía a Olive. También documentos de los Henderson y McSwans, sus anteriores víctimas. El taller no contenía un desagüe apropiado por lo que eliminaba los restos detrás de la propiedad. Una investigación forense determinó que había restos humanos en esos desechos vertidos y parte de la dentadura de Olive fue identificada por su dentista durante el juicio.

Tras ser arrestado, Haigh preguntó a los detectives qué posibilidades tenía de escapar de un hospital pisiquiátrico y ante la negativa de respuesta alguna, afirmó: "Si te dijera la verdad no me creerías. Suena demasiado fantástico para creerlo".

Luego confesaría los asesinatos de Olive, los McSwans y los Henderson. También confesó que había matado a otras tres personas: un joven llamado Max, una niña de Eastbourne y una mujer de Hammersmith. Pero no pudieron comprobarse estos crímenes dado la época convulsionada en los que se llevaron a cabo.

Intento de alegar demencia

Luego de ser arrestado (la puerta de una celda en la que estuvo está en un museo), fue acusado de 6 asesinatos y en su primera aparición ante los jueces intentó alegar demencia y se declaró "loco", alegando que había bebido la sangre de sus víctimas.

También confesó tener sueños dominados por la sangre cuando era niño que volvieron luego de un accidente automovilístico en 1944. Un sueño inventado probablemente en el que hablaba de "lluvia de sangre", "bosque de crucifijos" y más detalles escabrosos.

El fiscal general Hartley Shawcross dirigió la acusación e instó al jurado a rechazar el alegato de locura

Se estima que el asesino no entendía muy bien el concepto de "cuerpo del delito" y varias veces afirmó que era inocente porque "no había cuerpo". 

Incluso un experto en salud mental llegó a afirmar luego de esto: "La indeferencia absoluta, insensible, insípica y hasta alegre del acusado antes los crímenes que él admite libremente haber cometido, es único en mi experiencia".

Al jurado le tomó sólo unos minutos encontrar a Haigh culpable y lo condenaron a muerte.

Justo antes de su ejecución, se le preguntó si quería un brandy. El respondió: "Qué se grande, viejo". Fue llevado a la horca el 10 de agosto de 1949.

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Condena a un editor de un diario

Este fue uno de los casos posteriores al fin de la segunda guerra mundial que ganó una importante cobertura en los diarios impresos de la época.

Incluso derivó con una pena de prisión para el editor del Daily Mirror, Silvester Bolam, por "desacato al tribunal" por describir a Haigh como un "asesino" mientras el juicio estaba en curso.

Seis víctimas confirmadas

-William Donald McSwan (1): 9 de septiembre de 1944
-Donald y Amy McSwan (2 y 3): 2 de julio de 1945
-Archibald y Rosalie Henderson (4 y 5): 12 de febrero de 1948
-Henrietta Helen Olivia Robarts Durand-Deacon (6): 18 de febrero de 1949

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Tuvo sus "homenajes"

La radio, que tenía gran protagonismo novelesco en el siglo pasado, aprovechó el caso para hacer su especial y más acá en el tiempo saltó a la pantalla chica. También, obviamente, hubo libros que lograron repercusión mundial.

-1951. El caso fue dramatizado en una serie de radio de "The Black Museum", programa que estuvo al aire desde 1946 hasta 1991. Se basaban sus capítulos en casos reales. El capítulo que hizo referencia a Haigh se titulaba "The jar of acid" ("el tacho de ácido").

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-1958. La novela "Hide my eyes" (esconde mis ojos) de Margery Allingham refleja el caso, aunque indirectamente.

-1960. El proyecto "Kaleidoscope", uno de los tantos no producidos finalmente de Alfred Hitchcock, se inspiró en Haigh y otro asesino en serie, Neville Heath.

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-2002. "A is for acid" ("A es por ácido"). Película producita para ITV. El actor Martin Clunes encarnó a Haigh.

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-2003. La banda Macabre le dedica un tema en su álbum "Murder metal". "Acid Bath Vampire", el primer corte del disco. 

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-2016. La banda japonesa Church of Misery, cuyos temas son todos de asesinos en serie o asesinos en masa, le dedica un tema titulado "Make Them Die Slowly"  en su disco "Y no quedó ninguno". 

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-2017. Bones. Haigh es mencionado en "The final chapter: the new tricks it the old dogs". La serie consta de 12 temporadas entre 2006 y 2017.

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-Obra de teatro. "Under a red moon", de Michael Slade, es un relato ficticio sobre Haigh realizado por un psiquiatra antes de su juicio.

-Otra de teatro 2. "Wax" (de Michael Punter) se basa en una reunión ficticia entre Haigh y una mujer.

-Videojuego. Clocktower 3 hace referencia al asesino y sus crímenes.

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