Las autoridades rusas comenzaron a tirar comida occidental en grandes cantidades como parte de un plan para librar al país de la fruta, verduras, carne, pescado y productos lácteos prohibidos.Las acciones fueron ordenadas recientemente por el presidente Vladímir Putin, después de que el año pasado prohibiera la mayoría de las importaciones de alimentos de Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Australia y otros países.
Arrancó una campaña rusa para "destruir alimentos occidentales prohibidos"
