Después de conversaciones maratónicas, los delegados de más de 190 países aprobaron un acuerdo que allana el camino para una reunión en diciembre de 2015 en París, donde se espera que los gobiernos de todo el planeta firmen un nuevo pacto contra el calentamiento global.
Los negociadores en las conversaciones auspiciadas por la ONU, sin embargo, rechazaron hacer una revisión rigurosa de los límites planeados a las emisiones de gases de efecto invernadero.
Con más de 30 horas de retraso, los delegados acordaron cuál será la información que debe entrar en las promesas que los países presenten para el esperado Pacto de París.
Todo el sábado debatieron sobre el texto de la decisión. Varias naciones en desarrollo alegaron que no se establecía una distinción clara entre lo que esperaban países ricos y pobres.
El borrador final alivió esas preocupaciones con frases como la de que los países tienen “responsabilidades comunes pero diferenciadas” para enfrentar el calentamiento global.
Tres proyectos previos fueron rechazados mayormente por las naciones pobres alegando que las propuestas iban a favorecer a los países ricos cuando llegara el momento de asumir responsabilidades para combatir el calentamiento global.
El negociador chileno Andrés Piazzolla dijo en la sesión que el acuerdo de Lima es “efectivo, balanceado y provechoso”, pero hizo notar que “los retos de aquí a París no son menores”. El delegado brasileño Antonio Marcondes afirmó que ahora los países en desarrollo tienen las bases para negociar un texto consensuado en 2015.
El borrador fue el cuarto presentado a los negociadores, reunidos dos semanas en Lima al amparo de Naciones Unidas.
El acuerdo de Lima fue logrado por unanimidad en una sala plenaria en la cual ya no se encontraban muchos delegados, que retornaron a sus países mientras las discrepancias alargaban las sesiones hasta la madrugada del domingo.
Pese a los avances logrados en el borrador final, el proyecto aprobado debilitó el lenguaje sobre el contenido de las promesas, al afirmar que “pueden” en lugar de “deberán” incluir información cuantificable que demuestre cómo los países tienen la intención de cumplir con sus objetivos de emisiones.
Asimismo, los altos países contaminadores como China y otros países en desarrollo se opusieron a los planes para un proceso de revisión que permitiese comparar los compromisos entre ellos antes de la cumbre de París.
El nuevo proyecto menciona sólo que todas las promesas se revisarían un mes antes del encuentro de París para evaluar su efecto combinado sobre el cambio climático.
“Creo que definitivamente quedó debilitado frente a lo que esperábamos”, dijo Alden Meyer, de la Unión de Científicos Preocupados.
Grupos ambientalistas criticaron el acuerdo de Lima calificándolo de “muy débil” y “opaco”.
Compromiso para reducir las emisiones
Los países deben anunciar en los próximos meses sus compromisos de reducción de las emisiones globales entre 40 y 70% hasta el 2050, una necesidad para poder limitar a 2°C el incremento de la temperatura del planeta.
Más allá de ese umbral, los científicos estiman que los impactos serían graves e irreversibles y pondrían en peligro a numerosas poblaciones.
Los países del Sur esperan ver una hoja de ruta sobre cómo el mundo cumplirá con el objetivo de un Fondo Verde que para 2020 debe totalizar U$S100.000 millones anuales, destinados a mitigar los efectos del cambio climático en países pobres.
El secretario general de la ONU Ban Ki-moon “saludó el éxito” de las negociaciones y señaló que “las decisiones adoptadas en Lima (...) abren el camino a la adopción de un acuerdo universal y significativo en 2015”.
►Ecologistas. Los ecologistas recibieron con críticas el anuncio del texto consensuado, y reclamaron “un cambio del sistema” que genera el calentamiento.
►Resistencia. China e India, emisores mundiales por sus industrias de carbón altamente contaminantes, se oponen a un sistema de evaluación que los constriña.
Fuente: AP.
