Tras un proceso eclesiástico dilatado por cuestiones políticas y presiones de los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, el arzobispo fue beatificado en una multitudinaria ceremonia en la plaza Salvador del Mundo, en una misa presidida por el cardenal italiano Angelo Amato, delegado personal del papa Francisco.
La ceremonia oficial de beatificación del primer beato salvadoreño, que fue presenciada por más de 300.000 personas, no tiene precedentes en esta nación centroamericana.
A 35 años de su asesinato se concretó la beatificación del obispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero
