Un hombre protagonizó una acción digna de los camaleones o de los pulpos. Una portentosa exhibición de camuflaje para sortear las cámaras de seguridad de un edificio residencial en el sureste de . ¿Cómo? Con una cortina. Una simple cortina a modo de capa de manera que lo convirtiera en un "terrorífico fantasma" al que no se puede identificar.
Las cámaras divisan a un hombre a la vuelta de una esquina. Este, al ver que existen grandes posibilidades de ser identificado facialmente, decide retroceder y quedarse detrás de la pared. Al cabo de un rato aparece en pantalla un ser espiritual, un "fantasma". Como esos que aparecen en los dibujitos animados (al mejor estilo Scooby Doo) o en videos conspirativos. Eso sí, con algo más de estatura, que este ya es mayorcito.
Como informa el canal de televisión de Quanzhou, la policía comprobó que el invento surgió de una cortina arrancada del primer piso del edificio y que pudo ser identificado gracias a las primeras imágenes, cuando todavía no había marchado al otro barrio.
Por si fuera poco, el ladrón confesó que no obtuvo nada de su original infiltración, pero sí haber hurtado en anteriores ocasiones, por lo que sigue bajo custodia policial.
Fuente: 20minutos.es
