El fenómeno de El Niño mantuvo cerrado durante buena parte del invierno el Paso Cristo Redentor, y el inicio del período que informalmente se denomina Super Niño sigue manteniendo la alerta sobre la principal conexión con Chile. Pero los cierres también agudizaron la mirada desde el punto de vista de la logística minera, y obligan al sector a analizar cuestiones que van desde la distancia a los puertos hasta el costo de tener la producción detenida del lado argentino de la cordillera.
Cobre mendocino: la cantidad de días con el paso cerrado entra en la cuenta para elegir puerto
PSJ evalúa la ruta de exportación de sus 300.000 toneladas anuales de cobre, considerando el impacto de los cierres del paso y los costos logísticos

La acumulación de días con el Paso Cristo Redentor cerrado, pesa en las decisiones logísticas para pensar en la exportación del cobre mendocino.
PSJ Cobre Mendocino, el proyecto minero más avanzado de Mendoza, ya está haciendo esa cuenta. Fabián Gregorio, presidente y CEO de la compañía, explicó en la primera emisión de Matriz Minera, el programa de Radio Nihuil, que la empresa tiene en su tramo final el estudio para decidir cómo va a transportar las cerca de 300.000 toneladas anuales de concentrado de cobre que producirá en Uspallata. Consultado sobre el impacto de los cierres del paso, fue directo: “Es un elemento que impacta duramente en el análisis, en la ventaja que puede ofrecer el Pacífico”. La definición llega en una etapa de factibilidad en la que el proyecto ya ajustó su diseño y negocia su financiamiento.
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Cerca o abierto todo el año
La comparación entre el Pacífico y el Atlántico aparece de inmediato en cualquier análisis logístico del proyecto. La salida por Chile ofrece cercanía: unos 350 kilómetros hasta un puerto de referencia, como Ventanas o, más al sur, San Antonio. “Pero hay 30, 35, a veces 40 días de cierre que generan distintos problemas logísticos”, advirtió Gregorio. Cada cierre obliga a almacenar el concentrado o a frenar la rotación de camiones, con trastornos operativos y costos adicionales.
Del otro lado de la balanza están los puertos argentinos. “Si bien ofrecen más distancia, evitan este tipo de problemas”, explicó el directivo, porque garantizan circulación libre prácticamente los 365 días del año, un factor que en la ponderación final tiene un peso importante.
Más allá de los kilómetros
La distancia y los cierres no agotan la ecuación. El estudio también compara los costos de estiba en cada puerto, el valor de las patentes y el tamaño de carga que se puede transportar por las rutas chilenas frente al que admiten las argentinas. Es una cuenta que comparten otros proyectos de la región que evalúan salir por el Pacífico. “Estamos en un análisis muy exhaustivo, pronto lo vamos a terminar y vamos a saber cuál es la más eficaz de las condiciones para transportar el mineral”, anticipó Gregorio.
La ruta que se elija define costos de operación que forman parte del modelo con el que la empresa sale a buscar el dinero para construir.
Los US$800 millones
El proyecto necesita cerca de US$800 millones para construir su planta concentradora. El Royal Bank of Canada actúa como asesor financiero y articula la recepción de ofertas, y según Gregorio el interés fue importante. La empresa está en una primera ronda de conversaciones con interesados que recibieron hace poco toda la información técnica del proyecto, y ya hubo delegaciones que lo visitaron.
“Las visitas, prácticamente todas, terminan diciendo qué bueno el proyecto. Muchos terminan sosteniendo que es mejor de lo que esperaban”, contó el CEO. “Si antes teníamos el optimismo alto, hoy es mucho más”, agregó, y se mostró confiado en un cierre financiero próximo.
El RIGI en la mesa
En esa negociación juega la adhesión de PSJ al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones. “Siempre digo que el RIGI no es un crédito ni es plata en sí mismo, pero es una herramienta”, aclaró Gregorio. Lo describió como un instrumento que le asegura al inversor estabilidad política, cambiaria, tributaria y fiscal, además de un marco jurisdiccional para eventuales disputas. Para proyectos de esta envergadura, en minería y en petróleo y gas, lo definió como una herramienta casi indispensable para sentarse mejor a negociar.
El CEO comparó la situación con la de los vecinos. “Otros países, como Chile o como Perú, no han necesitado de un RIGI”, señaló, porque su comportamiento durante décadas ya les daba seguridad a los inversores. En Argentina, después de años de inestabilidad institucional, económica y financiera, lo valoró sin matices: “Como herramienta de arranque, me parece sensacional”.
Lo que miran los interesados es un proyecto en su etapa más técnica y con el diseño ya ajustado.
“Estamos atravesando estudios previos a la construcción, una etapa preconstructiva si se quiere”, describió Gregorio. La empresa consolida el diseño final, avanza con la ingeniería de detalle y mantiene vigente una campaña de perforación infill para confirmar su modelo geológico. En paralelo desarrolla estudios geotécnicos, metalúrgicos y de línea de base ambiental, vinculados con la planificación de la construcción, la operación y el cierre de la mina.
El cambio de diseño, explicado por el CEO
Dentro de ese proceso, la empresa había comunicado en los últimos meses una mejora en el tratamiento de las colas, el material que queda después de extraer el cobre del mineral y que arrastra buena parte del agua del proceso. El proyecto original preveía disponerlas espesadas, con 66% de sólidos. “Ya era un avance en sí mismo, porque quedaba un remanente húmedo bastante bajo”, recordó Gregorio. Con el nuevo diseño, las colas se filtran hasta alcanzar 85% de sólidos y se disponen sobre tierra.
El filtrado permite recuperar y recircular el agua con más eficiencia. “Con el mismo recurso hídrico que tenemos asignado, aumentamos el procesamiento de mineral en la planta porque el filtrado es mucho más eficiente”, explicó el directivo. La planta pasará de procesar 25.000 a 42.000 toneladas diarias, 68% más, lo que equivale a usar cerca de 40% menos de agua por tonelada procesada. El resultado, según Gregorio, es más rendimiento y más producción “prácticamente con los mismos impactos ambientales”.
La mejora requiere algo más de inversión e incorpora una tecnología que hoy no se aplica en el país. Gregorio aclaró que el permiso ambiental sigue vigente y que el cambio fue notificado a la autoridad ambiental, que lo revisa como parte del control permanente sobre el proyecto.
Con el diseño definido, a PSJ le quedan dos decisiones antes de empezar a construir: el cierre de su financiamiento y la ruta del concentrado, una elección en la que los cierres del paso de este invierno ya dejaron su argumento.
En pocas palabras
- PSJ Cobre Mendocino: evalúa la ruta de exportación de sus 300.000 toneladas anuales de cobre, considerando el impacto de los cierres del paso y los costos logísticos.
- Análisis logístico: se compara la cercanía del Pacífico chileno con la fiabilidad de los puertos argentinos, sopesando cierres, distancias y costos.
- Financiamiento y RIGI: el proyecto busca US$800 millones con el atractivo del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) argentino.