Hace dos años publicamos en Diario UNO una nota de opinión llamada "Un municipio inviable", en la que advertíamos de que no había posibilidad de salvar una Comuna como la de salvo que se tomaran con valentía una serie de medidas de sanidad política que, de a poco, la fueran sacando del infierno financiero al que la habían llevado casi todos los intendentes de 1983 a la fecha.
Este martes, el propio intendente , quien cumple su tercera gestión consecutiva, decidió por decreto cerrar la Municipalidad para frenar las tomas del edificio municipal y los desquicios que estaban produciendo parte de los empleados, quienes, hartos de no cobrar sus haberes, venían llenando de basura todas las instalaciones.
Algunos de los estatales santarrosinos aseguran que no han cobrado los dos últimos meses, en tanto otros han denunciado que no perciben sueldos desde octubre.
El martes se presentaron en la comuna funcionarios de los ministerios de Hacienda y de Gobierno, quienes les aseguraron a los manifestantes que no le debe ni un peso de coparticipación a Santa Rosa.
Es más, dijeron que es el único municipio con el que se está absolutamente al día.
Los sucesivos gobiernos de Santa Rosa parecieran haberse peleado para ver cuál era el peor. Pero convengamos una cosa: a Salgado lo han elegido durante tres períodos los propios santarrosinos o, mejor dicho, una mayoría de ellos.
En Santa Rosa no han habido políticas para incentivar la inversión, no han habido ideas productivas para favorecer la economía solidaria, no ha habido ninguna política de austeridad. Ha habido, sí, politiquería. Santa Rosa ha gastado de manera irresponsable más de lo que podía gastar.
Es una comuna donde muy poca gente paga las tasas y donde el Estado es la única fábrica que inventa trabajo. Lo único novedoso que atrajo Salgado es la instalación de La Salada, un emprendimiento acostumbrado a rozar la ilegalidad. Ahí tenemos las consecuencias: La Salada le debe $2 millones de pesos en tasas al Municipio.
Inviable, esa es la palabra que vuelve.
El propio intendente ha tomado una decisión simbólica al decretar el cierre de la comuna.