"El progreso del país está en los niños, ellos son el principal capital"

Jimena Morán es la docente mendocina que recibió la distinción que entrega el Ministerio de Educación. Trabaja en General Alvear, con chicos con multidiscapacidad.

En su día, docentes de todo el país recibieron el Premio Maestros Ilustres, que el Ministerio de Educación de la Nación le entrega a un educador de cada provincia por su aporte a la educación.

Por Mendoza quien lo recibió fue Jimena Morán (38), profesora de la Escuela N°2-048 Ana María Polito de Fiondella, de General Alvear, un establecimiento de educación especial para alumnos con discapacidades múltiples, auditiva y visual.

Jimena es profesora de Sordos de Grado Universitario y terapeuta del lenguaje, egresada de la Universidad Nacional de Cuyo en 2004, y desde el año pasado trabaja en esta escuela alvearense. Antes se desempeñó en Lavalle, Tunuyán y San Rafael, para llegar hace dos años a trabajar en su departamento.

"Fue una sorpresa, no lo esperé. Es un orgullo y una gran responsabilidad representar a cada maestro de la provincia de Mendoza", contó desde Buenos Aires a UNO momentos después de haber recibido el premio en el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, con la presencia del responsable del área, Alejandro Finocchiaro, y del director general de Escuelas, Jaime Correas, quien le entregó la plaqueta.

Este premio, denominado Maestros Ilustres, lo organiza el Consejo Federal de Educación y la elección empieza en cada una de las escuelas, pero después cada región elige un docente hasta que finalmente queda uno a nivel provincial, que en este caso fue Jimena Morán. Cada una de las provincias tuvo su representante en el acto.

Sobre su tarea contó que "es un gran placer compartir con las familias, porque es un trabajo que se hace en conjunto con las familias de cada chico, y también aportar un granito de arena para mejorar la calidad de vida de los pequeños y que puedan estar un poquito mejor".

"Mi opción fue ayudar a la población que más lo necesitaba", contó sobre el motivo que la decidió a estudiar esta carrera, aun sabiendo que tenía que viajar a la ciudad de Mendoza para hacerlo.

La vocación de pensar siempre en el de al lado, sobre todo en los menores, es la prioridad de Jimena. "El ayudar a otro es lo más importante, y sostengo que el progreso del país está en la niñez. El principal capital es el niño, y si no nos preocupamos por ellos se viene todo abajo", dijo esta docente que además es mamá de Luciano (12) y Lourdes (9).

A la escuela Ana María Polito de Fiondella, que fue fundada el 13 de septiembre de 2005 pero recién comenzó su actividades en abril del año siguiente, concurren 83 niños, desde recién nacidos hasta de 13 años. "Yo trabajo con bebés de 0 a 5, en el área de atención temprana. Es una escuela primara con alumnos con distintas discapacidades, como visuales, auditivas o multidiscapacidades. En General Alvear es la única escuela que tiene esa especialidad", contó esta docente.

Además la escuela tiene el servicio domiciliario y hay maestros que van a dictar clases a la casa de algunos alumnos, según la discapacidad de cada uno.

"La empatía de conectarse con el otro y ayudarnos mutuamente, porque uno como docente aprende de las familias y del niño también, porque hay chicos con multidiscapacidad que te enseñan a tener fuerza y encarar la vida de otra manera", relató Jimena Morán sobre la realidad que le toca vivir a diario.

Dentro de esa multidiscapacidad, la alvearense explica que "pueden ser chicos sordos, ciegos, con parálisis o falta de movilidad corporal, que es la discapacidad motora".

Así como la familia de sus alumnos es un factor importante en su vida, su propia familia también es un gran apoyo. "Ellos me entienden, porque el fuerte del trabajo está en la casa, porque uno se pone a estudiar todos los días para atender a estos chicos. No es un currícula común, nosotros planificamos por niño, porque cada uno de ellos es especial. Existe lo que llamamos el PDI (Planificación de Desarrollo Individual), y como cada niño es diferente no podemos armar una planificación para un grupo, y eso requiere sentarse a leer y a estudiar todos los días", contó Jimena.

"Nosotros hacemos un trabajo de contención, porque las familias llegan con un duelo, porque nadie quiere tener un hijo con discapacidad, pero se trata de aprender y aceptarlo como un hijo, con otras capacidades", agregó Morán sobre las situaciones por las que tienen que pasar las familias de sus alumnos.

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