Alrededor de 600 casas -el equivalente a 15 barrios- cuentan con un avance de obra por encima del 60%, según datos del Instituto Provincial de la Vivienda de . Por ese motivo, dichas casas serán priorizadas durante este año para finalizarlas y entregarlas cuanto antes a sus dueños.
Este grupo forma parte de las 4.600 viviendas paralizadas durante la gestión de Francisco Pérez por falta de fondos y que ahora el IPV debe encaminar porque ya están en ejecución, con diferentes grados de progreso.
Damián Salamone, titular del organismo mendocino, hizo la siguiente distinción: "De las 4.600 casas que dejó la gestión anterior, 474 fueron licitadas y adjudicadas, pero no contaban con financiamiento previsto, por lo tanto nunca se iniciaron. Del resto, 600 tienen un avance de obra por encima del 60% y otras 2.500, por debajo del 30%. Esto sucedió básicamente porque el IPV tomó más compromisos de los que podía enfrentar y provocó que muchas de estas obras fueran abandonadas paulatinamente, o con trabajos que representaban el 1% mensual de construcción. Esto nos ha provocado muchos problemas, como constantes usurpaciones y robos de elementos ya colocados porque las empresas dejaron de disponer custodia".
Con este escenario, el IPV siguió el mismo criterio que el Ministerio de Infraestructura de Mendoza tomó para otras obras de impacto social, como hospitales, agua y cloacas, es decir darles más flujo de dinero a las que están casi listas y conseguir otros fondos para continuar con aquellas que están en su etapa basal.
Para esto, el viernes pasado Salamone estuvo en Buenos Aires gestionando nuevos recursos y reclamando el pago de unos $167 millones que deberían aportarse desde las arcas nacionales a diversos programas de viviendas. Y también para interiorizarse de una nueva forma de rendición de gastos que será implementada para la transferencia de fondos.
En este sentido, Mendoza deberá esperar alrededor de 5 semanas para recibir el monto adeudado, ya que luego de la suspensión del envío de fondos en agosto del 2015 todo el circuito de cofinanciación de las obras quedó bajo la lupa, en la medida en que se comprobó que muchos de estos emprendimientos habitacionales, convenidos desde el IPV a través de diversos programas como el
, Techo Digno, Promeba o Plan Federal I y II , no contaban con la contraparte mendocina.
En tanto, las obras más próximas a ser finalizadas han recibido alguna parte de la financiación necesaria con fondos propios del instituto, ya que durante enero fueron abonados casi $25 millones y en febrero otros $ 35 millones, jerarquizando a aquellas constructoras que cumplieron con la certificación de obra en tiempo y forma. Esto es sobre la base de un cronograma realizado para ordenar la gestión interna de las obras a cargo del IPV.
Por supuesto que Salamone aclaró una y otra vez que el resto de los barrios seguirán en curso y que las 474 casas que todavía no se inician serán tenidas en cuenta para su concreción. Ahora, siendo realista, reconoció que este año sólo apuntan a las 600 más avanzadas.
