Cuando la economía doméstica entra en crisis y parece desmoronarse ante el gigante de la inflación, sólo se la puede contener tejiendo redes comunitarias en las que prime la solidaridad. Ese pudo ser uno de los fines que persiguieron dos tunuyaninas que crearon en las redes sociales una comunidad viajera virtual desde Tunuyán a y viceversa, que ya tiene casi 3.000 miembros y se reactivó con la última suba del pasaje de colectivo.
"En el 2012 estuve en y necesité ir desde el pueblito Valle de Bravo hasta el Distrito Federal, que está cerca de allí. Ahí por una amiga supe que existía un grupo en el que había gente que se ofrecía a llevar a quien lo necesitara y me dije 'esto hay que replicarlo en Tunuyán'. No sólo porque hay una importante cantidad de gente que viaja continuamente hacia Mendoza y viceversa y podría generar un ahorro solidario ante la crisis, sino también porque en general todos nos conocemos y la idea de la comunidad también nos daba una forma segura de viajar y de volver a confiar en las personas", cuenta la profesora de Teatro Sol Osorio, quien junto a Cristina Maveroff, es administradora de la Comunidad viajera Tunuyán-Mendoza, un grupo cerrado que ya tiene 2.976 miembros en Facebook.
Si bien el grupo surgió hacia fines del 2013, creció exponencialmente en febrero de este año cuando aumentó el precio del boleto, que hoy ronda los $74 y los $94, según se trate de un servicio común, expreso o diferencial.
"A Tunuyán va sólo una empresa de y ese monopolio hace que no exista otra manera pública de viajar. Además, el servicio no es el mejor y comparativamente cuesta más caro que otros transportes que cubren la misma distancia, por lo que creímos que generar esta chance de que alguien que tenga auto se ofrezca a traer a otras personas y que estas estén dispuestas a colaborar con algo para la nafta y se dé ese intercambio solidario era una buena idea", apuntó Osorio.
Una forma segura de viajar
"Yo tengo dos hijas que estudian y viven en la ciudad de Mendoza y he usado la comunidad para ofrecerme a llevar a otros chicos. Ellas también la están usando y es muy seguro porque conocés a la mayoría de los miembros del grupo, además de que todo queda registrado en la comunidad", asegura Carina Romanini, una docente tunuyanina.
El grupo sigue sumando miembros continuamente y tiene una actividad cotidiana. Quien quiera sumarse no tiene más que pedirle a uno de los miembros que lo invite y una vez que las administradoras lo aceptan, ya puede viajar compartiendo gastos o tal vez sólo aportando un mate.
