Durante meses, el Pato Juan vivió como una estrella de barrio. Adoptado por Margarita Flores, histórica dueña del puesto de flores más céntrico de la Ciudad de Mendoza -ubicado en San Martín y Garibaldi- se paseaba entre fuentones de agua, dos perras salchicha y una clientela que lo adoraba. Los videos en TikTok hicieron el resto: el pato se volvió un fenómeno de redes y de paso, un antídoto callejero contra la rutina gris.
La saga del Pato Juan: del puesto de flores a los diarios nacionales y de vuelta al corral de su casa
Lo que empezó como una postal divertida en el kilómetro cero terminó en un culebrón con firmas, abogado mediático, intervención política y final campestre

El pato Juan en su ex habitat natural: la calle San Martín,en el km 0 de la Ciudad. Actualmente vive lejos del ruido y el smog, aunque él estaba acostumbrado esto.
Foto: X @PatoJuanCuakPero la felicidad dura poco cuando alguien decidió denunciar. Y así, un vecino irritado por sus supuestas peleas con perros y por la “pulcritud perdida” de la peatonal encendió la mecha. Lo que pudo ser un final silencioso se convirtió en un show de proporciones nacionales, con #FreePatoJuan, abogado especialista en derechos animales y hasta la vicegobernadora sumándose al coro.
El nacimiento de una celebridad urbana
Todo comenzó cuando Margarita, florista de toda la vida, adoptó a un patito bebé. Primero lo llevó a su casa, pero no tenía con quien dejarlo por eso lo terminó llevando al puesto. Con el tiempo, el ave caminaba entre floreros y cafés como si hubiera nacido en pleno centro mendocino. Los videos de transeúntes en TikTok hicieron lo que hacen mejor: convertir una anécdota en tendencia.
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Rodeado de bancos, oficinas y gente apurada, Juan era un respiro divertido en un escenario poco propenso a sonrisas. Y mientras él nadaba en sus fuentones, la gente acumulaba videos y likes.
La denuncia que lo catapultó a la fama
El 25 de julio, un vecino denunció al pato enfrentarse con otras mascotas y de paso, uno que otro mendocino adicto a las veredas lampaseadas a puro kerosene, le dio el batazo final: chau ave Juan, mejor vuélvete a tu casa. En cuestión de horas, el pato pasó de vecino simpático a asunto municipal. Margarita no se quedó quieta: organizó cuadernos de firmas, cosechó adhesiones y convirtió su puesto de flores en una base de campaña pro-pato Juan.
Ahí apareció el abogado Oscar Mellado, conocido por defender a la mona Cecilia, la orangutana Sandra y al tortugo Jorge. Habló de “familia interespecie” y sostuvo que Juan era ya un pariente para Margarita.
Política, memes y crónica de un final anunciado
La fiebre del pato traspasó el ecosistema de redes. La vicegobernadora Hebe Casado tuiteó con el hashtag #FreeJuan, un concejal de Ciudad se sumó al reclamo y el intendente publicó un patito de goma convertido en Hulk. Claramente, la saga tenía más rating que muchos debates legislativos.
Pero el viernes 8 de agosto, la historia cerró: Margarita firmó con el intendente un acuerdo para que Juan no vuelva a la peatonal. El pato vive ahora en un corral construido por el marido de Margarita Flores. Mellado protestó, asegurando que la decisión fue “a sus espaldas”, pero la Municipalidad se plantó: “La peatonal no es lugar para un pato”.
El meme que nos retrata
Hoy, Juan ya no pasea entre cafés y librerías. Su fama se diluirá, como tantas otras noticias, pero deja flotando la pregunta: ¿Qué tan serias son nuestras prioridades? Quizás, en tiempos donde todo se mezcla —desde un video viral hasta un expediente judicial— necesitamos ese lado “meme” que, aunque efímero, nos saca de la modorra y nos recuerda que a veces, la política se sube al show de las redes, y las redes, al show de la política.
Lo cierto es que la historia del Pato Juan es mucho más entretenida, para muchos, que las internas, acuerdos, alianzas y debates pre electorales. 7.000 mendocinos que firmaron a favor del pato Juan así lo demuestran.