Argentina ha sabido contar con hechos paranormales resonantes a lo largo y ancho de su geografía. Aterradoras historias que dejaron su huella tanto en el pueblo protagonista como en la vida de sus vecinos. La casa embrujada de Madariaga es de las más impactantes. Un niño con supuestos poderes, una familia espantada y un país mirando en vivo.
La escalofriante historia de la casa embrujada en un pueblo argentino: "Mi nieto tiene..."
Si de hechos paranormales hablamos, el del pueblo de Madariaga en Argentina fue de los más mediáticos e impactantes. Una historia de 40 años que aún vive.

Julia vive aún en la casa junto a Julio Nazareno. María falleció en 2001. / gentileza Gustavo Fazio
Todo transcurrió en febrero de 1993, pleno verano en la Costa Atlántica. Cientos de miles de argentinos y turistas extranjeros disfrutaban de Mar del Plata y sus hermosas playas. A nadie se le pasó por la cabeza que muy cerca, precisamente en una casa de General Madariaga, se daría el suceso paranormal más espantoso y resonante a nivel mediático y social, con mucha gente involucrada.
La historia del pueblo con una "casa embrujada" cerca de Mar del Plata
Esta es la historia de una familia que vivió y sufrió cosas inexplicables al día de hoy. Cuentan que una mujer llamada María Ferreyra, quien en ese entonces tenía 68 años, llegó desesperada a la comisaría del pueblo. Prácticamente no podía hablar del susto. Aunque a duras penas pudo llevar adelante un relato que sería luego historia pura. Su pequeña y humilde casa, a unas cuadras del centro cívico, estaba embrujada.
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La Policía tomó la denuncia, aunque con la desconfianza que este tipo de historias imprime. La casita de María era, en parte, de chapa. Tenía un par de habitaciones que por las noches se iluminaban con velas, allí no había servicio de luz eléctrica. En ese hogar también vivían, según diversos relatos periodísticos de los '90, la hija de María, Julia Ramona y el niño Julio Nazareno, hijo de esta última. Julia tenía 36 años y Julio, 10.
El tema es que María Ferreyra, como pudo y atropellándose las palabras, soltó: "Mi nieto tiene poderes y están pasando cosas dentro de la casa", según comentó a La Nación el vecino de Madariaga, Gastón Sigliano.
Con el correr de las horas el asunto comenzó a escalar y a tomar notoriedad. El boca en boca se apoderó del pueblo y los periodistas empezaron a recibir detalles de lo que estaba ocurriendo en la, hasta entonces, tranquila Madariaga. Y todo se descontroló.
Velas que se apagaban sin explicación alguna, vasos que caían al piso sin que nadie los tocara, cuchillos y tenedores voladores, cajones de muebles que se abrían y cerraban solos son algunos de los eventos paranormales que Ferreyra confió a las autoridades policiales en ese febrero de 1993. El tema es que pocos le creían.
Unas 48 horas después, decenas de personas llegaban a la puerta de la casa en cuestión para ver con sus propios ojos los aterradores acontecimientos. Fue allí cuando la Policía, empujada por la tensión de la situación, puso manos a la obra y comenzó una investigación.
Una familia aterrada y todo un país mirando al pueblo
Al ser consultados sobre lo que en esa casa ocurría, un grupo de vecinos del pueblo contó que la Policía ingresó al domicilio denunciado y que se encontró con una familia espantada en medio de un desorden notable en calle Urrutia al 400.
Por supuesto, y está bueno remarcarlo, surgieron voces a favor y en contra de la veracidad de lo relatado. Hubo quienes tomaron el tema desde un principio como falso y fraudulento. Otros optaron por creer y seguir con ansias el minuto a minuto. Mientras, sencilla familia de María era famosa y hasta le costaba caminar por los alrededores debido a la enorme cantidad de gente que buscaba saber más. De hecho, se dice que no pocos quisieron echarlos del barrio.
Regresando a lo que pasó, un textual daba precisiones del espanto. "Una panera sale volando y le pega a uno en la cabeza cuando van entrando los policías. Salieron corriendo y llamaron a más policías desde la comisaría. Cuando entran más, se mueve un velador", aseguró Sigliano en aquella nota al diario porteño.
Fue tal el terror que se instaló en calles, plazas y comercios que los hechos eran de público conocimiento a los pocos minutos. Llegaron medios de comunicación de Buenos Aires, se sumaron a los de Mar del Plata y la guardia periodística se instaló en la humilde vivienda tomada por lo paranormal.
El periodista Iván Mazorco, en 2021, contó que un testigo que pidió no ser nombrado aseguró que en aquel caluroso febrero de 1993 "los policías temblaban, las radios funcionaban mal, la mesa de luz se movía, una vela se prendió y se cayó, todo fue real. Había una energía terrible".
¿Presencia de espíritus o fraude? Creer o reventar
En cuanto a más testimonios in situ, con el tema ya caliente, fue el comisario Claudio Mejías quien confió haber vivido en primera persona lo inexplicable: "Había objetos que se movían solos". Hubo inspecciones y hasta la Justicia intervino en el caso de la casa embrujada que paralizó no solo a la familia de Ferreyra, sino que al país a través de la TV.
Programas como Hora Clave, el histórico envío del periodista Mariano Grondona, seguía el minuto a minuto de los acontecimientos y se convertía en el más visto del país.
Se dice que especialistas en sucesos paranormales con sus equipos técnicos, sacerdotes y otros allegados a la iglesia católica, parapsicólogos y una quiromántica del lugar entraron a la casa para "trabajar" en la limpieza de lo que el niño Julio provocaba, aparentemente.
En televisión y con toda Argentina mirando, los testigos calificaron el hecho como "fenómeno poltergeist por la manifestación de un espíritu". La historia vive aún hoy. De hecho, el comunicador Damián Kuc la incluyó en sus "Historias Innecesarias" de YouTube.
De aquel niño, que hoy tiene 41 años, se supo que sigue viviendo allí junto a su mamá. María murió en 2001 y la pequeña casa de chapa aún puede verse en el pueblo General Madariaga, que nunca más fue el mismo después de la espantosa historia que allí surgió.
¿Hubo presencia de espíritus o se trató de un fraude con un menor involucrado? Creer o reventar.