Mientras avanza la causa que tiene detenidos a los curas Jorge Oscar Portillo y Diego Roque por presuntos abusos sexuales a un interno del monasterio Cristo Orante de Tupungato que otro hombre aseguró haber sido vejado por uno de ellos. Así consta en el expediente.
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Se trata de una persona de 42 años que en agosto de 1993 ingresó a la organización religiosa, radicada en Buenos Aires por ese entonces. A principios de enero pasado se incorporó al expediente una carta donde detalla lo que vivió e incluso ha sido citado a declarar, algo que difícilmente ocurra porque actualmente reside en España. "Yo viví un infierno", sintetizó el hombre.
En el escrito detalló que desde un principio notó conductas extrañas entre los dos acusados ya que Diego solía sentarse en las rodillas de Portillo, se acariciaban y realizaban cosquillas.
El testigo aseguró que mantuvo relaciones sexuales "consentidas y buscadas por ambos" con Diego Roque hasta dos veces por semana. "Lo vivíamos con culpa", agregó.
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Pero con respecto a Portillo describió una manipulación psicológica que ejercía sobre él: "Una vez vez nos descubrió con Diego y desde ahí me trataba como un perro".
El hombre dijo que cuando se olvidaba de algunos pedidos que le realizaba Portillo este lo retaba en forma eufórica y hasta le hizo creer que tenía una discapacidad mental. Tras el castigo lo abrazaba y acariciaba. Hasta que en una ocasión, ya con el monasterio asentado en Tupungato, pasó a mayores y terminó besándolo y teniendo sexo.
"Portillo estaba desenfrenado. Me dio mucho asco pero no se lo podía decir. Después empezó a buscar ocasiones para tener relaciones. Cuando el ambiente era tenso lo buscaba para tener sexo y seguir tranquilos", aseveró. Esta situación duró un año y medio, según su relato.
