Hace más de 6 años que Cristian Oscar Oliva (39) está privado de su libertad. Primero quedó sindicado como parte de la narcobanda que lideraba el ex jefe de la barrabrava de Godoy Cruz Daniel Rengo Aguilera. Luego fue acusado de pagar una coima para que el ex juez federal Walter Bento le otorgue un arresto domiciliario. Este miércoles, el hombre se sentó ante el Tribunal que lo juzga por ese último hecho, dio su versión y negó el soborno.
Un cómplice del Rengo Aguilera negó haber pagado para que Walter Bento le dé domiciliaria
Cristian Oscar Oliva (39) está acusado en uno de los hechos de coimas en Mendoza a favor del ex juez federal Walter Bento, pero desmintió esta versión
Este miércoles se retomó el megadebate contra la presunta banda acusada de gestionar las coimas en Mendoza para favorecer a presos, con Walter Bento a la cabeza.
Cristian Oliva se sentó delante del Tribunal y brindó su versión de los hechos, incluso aceptando preguntas de la Fiscalía Federal que le marcó algunas contradicciones respecto a su testimonio que aportó durante la investigación.
El hombre comenzó haciendo un racconto de su derrotero judicial, que comenzó el 19 de septiembre de 2017 cuando fue detenido como parte de la banda de narcotraficantes con asiento en el barrio La Gloria, liderada por el entonces jefe de la barrabrava de Godoy Cruz Daniel Rengo Aguilera. Años después fue condenado a 8 años de prisión en ese expediente.
Pero antes de la sentencia en su contra, Cristian Oliva insistió en varias ocasiones para obtener la prisión domiciliaria argumentando que su madre tenía cáncer -murió meses después- y que su hermano tiene una discapacidad mental y una distrofia muscular. Sin embargo, las primeras respuestas de Walter Bento fueron negativas respecto a otorgarle el beneficio.
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Aunque detalló que en 2019 se cruzó al entonces magistrado cuando hizo una visita a la cárcel federal de Cacheuta: "Me presenté y le dije que quería saber por qué me negaba la domiciliaria. Me dijo que él no sabía nada pero que le dijera a mi abogado que presentara los papeles".
Ante esto decidió cambiar de representante legal y contrató a Luciano Ortego, uno de los letrados juzgados como parte de la banda criminal que gestionaba las coimas. Finalmente en junio de 2019 accedió a la prisión en su casa, aunque un año después le revocaron la medida y volvió al penal.
"Nunca he pagado nada. Es más, en la domiciliaria están las historias clínicas de mi hermano y de mi padre", aseveró Cristian Oliva. Agregó que lo único que pagó fueron los honorarios de Luciano Ortego a través de la venta de un automóvil ya que no disponía de dinero en efectivo.
El caso de Walter Bento y las coimas en Mendoza
A mediados de 2020 el supuesto empresario Diego Aliaga estuvo desaparecido y luego fue encontrado asesinado. Más allá de la conmoción por su crimen, comenzó a levantarse el rumor de que el hombre tenía contactos para sacar a presos de contrabando y narcotráfico en la Justicia Federal. A fines de ese año, un sospechoso de financiar una narcobanda -Walter Bardinella Donoso- fue detenido y en su teléfono celular se encontraron conversaciones que alimentaron esa hipótesis.
El fiscal federal Dante Vega estuvo siguiendo la pista hasta que decidió ordenar allanamientos, detenciones e imputaciones que se concretaron el 5 de mayo de 2021. Entre los sospechosos se encontraban el juez federal Walter Bento, su esposa Marta Boiza y un puñado de abogados. La investigación no cesó allí ya que hubo otros avances e imputaciones a medida que pasaban los meses.
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En líneas generales, la pesquisa sostiene que Walter Bento lideraba una organización ilícita dedicaba a gestionar coimas para darles beneficios a presos, tales como arrestos domiciliarias o la libertad. Aliaga habría sido la mano derecha del magistrado y su trabajo era contactar a las personas que caían presas por causas de contrabando o narcotráfico. El hombre les ofrecía los beneficios a cambio de jugosas coimas que eran pagadas en dólares y hasta en inmuebles. Luego comenzaban a ser representados por alguno de los abogados acusados que presentaban escritos para que el magistrado dictaminara la salida de la cárcel.
El fiscal Dante Vega cuenta con un centenar de testigos para sostener su acusación, además de mensajes y llamadas -generalmente mediante la aplicación Telegram- donde los sospechosos hacían referencia a los sobornos y al juez Bento con algunos eufemismos. Del otro lado, los abogados defensores sostienen que es una causa que fue armada contra el magistrado por cuestiones políticas.
Por otro lado, la acusación consideró que Walter Bento y su clan familiar se enriquecieron y lavaron el dinero que provenía de las coimas. Prueba de ellos, según la Fiscalía Federal, son los centenares de viajes que realizó el matrimonio durante los últimos años, las propiedades y vehículos que adquirió y los fondos de comercios en que invirtió.




