Salió a tomar algo con un grupo de amigos, pero nunca volvió a su casa esa noche. Sin haber cometido ningún delito fue golpeado en los calabozos de la comisaría principal de Maipú, frente a la plaza. Lo mismo que le ocurrió a otro aprehendido días después de ese año 2020. Ahora, dos policías fueron condenados por las torturas y uno de ellos quedó a pasos ir a cumplir la pena a una penitenciaría.
Salió a tomar algo con amigos y terminó torturado en una comisaría: condenaron a dos policías
Dos policías que prestaban servicio en la Comisaría 10 de Maipú fueron condenados a 6 y 3 años de prisión por las vejaciones

El momento en que los policías detuvieron a uno de los torturados.
El miércoles terminó el juicio contra los policías Juan Adolfo Vega (42) y Marco Antonio Mamaní (35), quienes para mediados de 2020 prestaban servicio en la Comisaría 10, ubicada frente a la plaza principal de ese departamento.
La fiscal de Homicidios y Violencia Institucional Andrea Lazo convenció al juez Luis Correa Llano de que ambos uniformados cometieron delitos como vejaciones, lesiones graves y severidades agravadas.
Recomendadas
Juan Vega, quien fue señalado como la persona que golpeó a los 2 aprehendidos, recibió una pena de 6 años y 6 meses de prisión y 10 años de inhabilitación. El hombre continuará en libertad hasta que quede firme la sentencia. Si eso ocurre, pasará a cumplir la pena en la penitenciaría.
En tanto que Marco Mamaní, que participó de uno de los episodios como cómplice, fue condenado a 3 años de prisión en suspenso -no es necesario que los cumpla en la cárcel- y 5 de inhabilitación.
En la sentencia se ordenó que se abran dos nuevas investigaciones. Una compulsa será para la Inspección General de Seguridad (IGS) que determinará administrativamente si los policías son separados definitivamente de la fuerza. En tanto que la Justicia también investigará si hubo encubrimiento y falsificación de documentación por parte de otros agentes de la Comisaría 10, de Maipú.
Detenidos y torturados por la policía
El 20 de octubre de 2020, en horas de la noche, un joven de 22 años se encontraba con un grupo de amigos tomando bebidas en un bar cercano a la plaza 12 de Febrero y de la Comisaría 10. Según relató, cerca de las 22.30 se dirigió para acompañar a las chicas hasta la parada del micro y cruzaron por una panchería, donde estaban dos policías comiendo. El joven dijo "qué ganas de comer un pancho", lo que fue malinterpretado por uno de los uniformados. Minutos después, fue esposado y trasladado a la dependencia policial.
Una vez en el calabozo, el policía Juan Vega le dijo "¿te gustar ser picudo?" y comenzó a golpearlo mientras continuaba esposado. Además de los golpes de puño, también lo pateó en el suelo. El joven terminó sufriendo una fractura de mandíbula que le diagnosticaron horas después cuando otros efectivos lo trasladaban a una comisaría cercana.
Pocos días después, el 7 de noviembre, un hombre fue detenido tras una denuncia por violencia de género de su pareja. Una vez en los calabozos de la Comisaría 10, el policía Juan Vega lo obligó a limpiar con sus manos y su remera un vómito de otro aprehendido que había en el piso. Luego comenzó a golpearlo en las costillas. Le produjo graves lesiones internas: fracturas y además debieron extirparle el bazo. Mientras la golpiza ocurría, Marco Mamaní miraba sin intervenir ante la evidente tortura que estaba aplicando su compañero.