“Ustedes son los jueces de los hechos, yo soy el juez del Derecho”, les dijo el magistrado Armando Martínez a los 12 jurados y sus 4 suplentes, dando por comienzo así este martes al juicio oral y público por el femicidio de la empresaria sanmartiniana Ivana Milio, cuya familia es dueña de una conocida funeraria.
Es el primero que se celebra en el Este mendocino teniendo como responsables del veredicto a 12 vecinos comunes de la región. Lo que sucedió después, en la primera de cuatro jornadas que se completarán el viernes, fue el relato a través de peritos y testigos de uno de los hechos más violentos y salvajes ocurridos en los últimos años en San Martín. El acusado de haberlo cometido es Julio Abel Mendoza, quien era pareja de la víctima y que está imputado de haberla golpeado hasta desfigurarla y matarla.
Ajeno a lo que ocurría a su alrededor, calmado y hasta de aparente buen humor, Mendoza no parece haber tomado consciencia aún que este martes su suerte ya está prácticamente definida y que sus próximos 30 años de vida ya tienen un destino irrefutable.
El primer testimonio, el de un perito de la Policía Científica, enterró cualquier esperanza que el imputado haya tenido. Su sangre en el lugar del homicidio, la sangre de la víctima en el auto con el que Mendoza intentó la fuga, las puertas y ventanas de la casa de Ivana intactas que descartan cualquier hipótesis de robo o ataque de un desconocido, dejaron a Julio Mendoza en una situación totalmente comprometida.
La defensa solo tiene una carta: instalar la duda en al menos una de las 12 personas que integran el jurado. Sin un acuerdo pleno para un veredicto de culpabilidad, no puede haber condena. Ese es el juego. Relativizar el peso de la prueba, poner en duda algo, lo que sea.
Cargados de tensión
De pronto 12 vecinos comunes tienen en sus manos, en su conciencia, la responsabilidad de decidir sobre la vida de alguien, sobre la posibilidad de hacer justicia sobre el asesinato de una vecina como ellos.
Esa tensión se cobró una víctima apenas comenzado el debate. Después de que las partes presentaran el caso y en el primer cuarto intermedio, una jurado debió pedir asistencia médica porque se descompensó y fue reemplazada por uno de los juzgados suplentes.
La ausencia, más allá de todo
“A los chicos uno los ve bien, pero termina en día, van a su casa y están solos”. Cristian Milio, hermano de Ivana, contó así la realidad de sus sobrinos, los que se han quedado sin madre.
“Confío 100 por ciento en la Justicia. Yo no he nombrado jamás a este muchacho (Mendoza), pero no hay otra forma de que haya podido ocurrir esto. Los fiscales se van a encargar de llegar a la verdad”, dijo.
Desfile
Este martes, después de que fiscal y defensor hicieron sus alegatos de apertura y que el imputado hiciera uso de su derecho de abstenerse de declarar, comenzaron a desfilar los testigos.
Los dos primeros fueron peritos de la Policía Científica, cuyos testimonios completaron la jornada.
Sangre con ADN del imputado en el lugar de los hechos. Huellas dactilares en alguna de esas manchas que son de Mendoza. Fotos que indicaron la brutalidad del ataque. Un televisor led utilizado como arma para aplicar los golpes finales y que también tiene huellas del acusado.
A esa lista se le sumarán manchas de sangre de Ivana en el auto que Mendoza usó para tratar de escapar. Las manos de Mendoza, hinchadas,
con fractura en el cuarto metatarsiano de la mano izquierda debido a los golpes que aplicó. Una lista larga de pruebas objetivas.
La jornada se reanuda este miércoles a las 9. Así será, hasta el viernes inclusive. La palabra final la tienen 12 vecinos, por primera vez en la historia del Este.
Dinámica del asesinato
Los peritos trabajaron durante casi 4 días en la casa de Ivana Milio, lugar donde se produjo el crimen.
Esa casa de Solares del Centro era orgullo de Ivana, un sueño cumplido.
De acuerdo a las manchas hemáticas y otros indicadores, se puede suponer que:
1-El ataque comenzó en jardín interno de la casa. Supuestamente allí estaba la pareja bebiendo alguna cerveza, cuando Mendoza comienza a golpear Ivana.
2-La mujer habría intentado escapar y buscar algo con qué defenderse y corre a la cocina. Mendoza la sigue golpeando allí.
3-Ivana corre a la cochera, intentando subir a su auto, pero Mendoza la agarra y se la lleva de allí, arrastrándola o empujándola.
4-Cruzan un pasillo, hacia la habitación principal. Allí hay manchas de sangre.
5-Llegan al dormitorio principal. Allí Mendoza descarga toda su furia y le destroza la cara a golpes. Arranca un televisor led de 32 pulgadas que estaba colgado en la pared y la golpea en la cabeza con él. Ivana queda tendida sin vida en el suelo. Mendoza le tira unas ropas sobre el cuerpo, como tapándolo, y escapa del lugar en el auto de la víctima.
6-Mendoza se mantiene prófugo 24 horas hasta que se entrega.
7-Las manos de Julio Mendoza mataron a Ivana Milio. Todos los golpes fueron al rostro, salvo dos: uno fracturó la clavícula de uno de los hombros y el otro, en medio del pecho, produjo una fisura en el esternón. El resto de los golpes fue a la cara, al rostro. Los psiquiatras forenses dicen que ese tipo de golpes los propina alguien que quiere borrar, dejar de ver el rostro de su víctima.
8-Antes de abandonar la escena del crimen en el auto de la víctima, Julio Mendoza tiró algunas ropas sobre la víctima. No quería verla. Después se fue. No se llevó nada. Allí quedaron los $20.000 y los 2.000 dólares que había en la casa. Allí quedó todo. El crimen no fue motivado por el dinero.
Qué pasó en la mente enferma de Julio Mendoza todavía es un misterio. Algún perito psiquiatra cree que "la enorme brutalidad del ataque solo se puede entender si hubo algún disparador químico que haya ingerido el sujeto", aunque algunos conocidos de Mendoza indican que cuando este hombre tomaba un poco de alcohol "se ponía violento".
