Ya no se cuentan los dedos de una mano la cantidad de ocasiones en que el juez federal Walter Bento ha intentado apartar de la causa al fiscal Dante Vega, quien lo investiga por el presunto cobro de coimas en Mendoza. Una vez más, la Justicia ratificó al investigador judicial al frente de la megacausa que sacudió la provincia este año.

El martes pasado fue la sexta ocasión en que la Cámara Federal de Mendoza rechazó la recusación que plantearon los abogados defensores de Bento, Mariano Cúneo Libarona y Gustavo Gazali. Los letrados plantearon que existe una denuncia de su cliente hacia el fiscal por abuso de poder, por lo que esto afectaría su imparcialidad.

También argumentaron que cuando la causa estaba en secreto de sumario, Dante Vega habría filtrado un documento al testigo clave Diego Barrera -el asesino confeso de la supuesta mano derecha de Bento, Diego Aliaga- que se encontró en su teléfono celular por lo que tuvo un "direccionamiento" y un "actuar ilegal".

El camarista Gustavo Castiñeira de Dios rechazó la recusación argumentando que la denuncia que realizó Bento fue cuando la investigación ya estaba iniciada por lo que "resultaría fácil para un litigante de mala fe apartar indebidamente al magistrado del conocimiento de la causa". Los abogados del magistrado adelantaron que insistirán en el pedido ante la Cámara de Casación en Comodoro Py.

walter bento.jpg
Walter Bento y uno de sus abogados, Gustavo Gazali.

Walter Bento y uno de sus abogados, Gustavo Gazali.

Coimas en Mendoza

A mediados de 2020 el supuesto empresario Diego Aliaga estuvo desaparecido y luego fue encontrado asesinado. Más allá de la conmoción por su crimen, comenzó a levantarse el rumor de que el hombre tenía contactos para sacar a presos de contrabando y narcotráfico en la Justicia Federal. A fines de ese año, un sospechoso de financiar una narcobanda fue detenido y en su teléfono celular se encontraron conversaciones que alimentaron esa hipótesis.

El fiscal federal Dante Vega estuvo siguiendo la pista hasta que decidió ordenar allanamientos, detenciones e imputaciones que se concretaron el 5 de mayo pasado. Dentro de los sospechosos se encontraba el juez federal Walter Bento, su esposa Marta Boiza y un puñado de abogados. Un mes después la causa tuvo una segunda ola de imputaciones que incluyó a miembros de la Policía de Mendoza.

En líneas generales, la pesquisa sostiene que Walter Bento lideraba una organización ilícita dedicaba a gestionar coimas para darle beneficios a presos, tales como arrestos domiciliarias o la libertad. Aliaga era mano derecha del magistrado y junto a un grupo de abogados coordinaban las tareas en la presunta banda. La investigación también tiene imputado al juez y a su esposa por lavado de activos y enriquecimiento ilícito.