La Yaqui volvió a pisar Tribunales. La jefa narco del oeste de Godoy Cruz, condenada en la Justicia Federal, ahora enfrenta una acusación como instigadora de un asesinato ocurrido hace cinco años.
Sandra Jaquelina Vargas (42) se presentó ante la Justicia local para escuchar si le dictaban o no la prisión preventiva por el homicidio de Andrés Arce (31) -ver más abajo-, presuntamente acribillado en venganza por el crimen de la pareja de la mujer.
El juez Carlos Díaz Caballero no dictó la medida de coerción entendiendo que la Yaqui ya se encuentra alojada en la penitenciaría por su condena en la Justicia Federal y entonces no hay riesgo de fuga ni de que entorpezca la investigación.
Es el segundo revés judicial que recibe en ese sentido el fiscal de Homicidios Carlos Torres, quien lidera la pesquisa y tiene imputada a la jefa narco como instigadora de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
En la práctica, el rechazo de la prisión preventiva implica que Vargas pueda seguir en el período de prueba dentro del penal. Esto quiere decir que tiene buena conducta, estudia y trabaja y por ello se acerca a tener beneficios como salidas transitorias en un futuro no muy lejano. De hecho, ya ha logrado rebajar en un año la condena a 15 años de cárcel que había recibido en la Justicia Federal por la causa narco.
Asesinado por error
Andrés Arce fue acribillado a disparos el 8 de febrero de 2014 en las inmediaciones del Campo Papa, zona que era manejada por la Yaqui y su familia para distribuir estupefacientes.
Los investigadores sostenían que los asesinos confundieron a Arce con Javier Quirino, quien semanas anteriores había ultimado a la pareja de Vargas, Cristian Gélvez. Quirino fue condenado a 13 años de cárcel por ese hecho tiempo después.
Un sobrino de la Yaqui, Carlos Junior Vargas, fue a juicio por el homicidio Arce pero terminó absuelto. En esa misma sentencia se extrajo una compulsa para investigar a la mujer como instigadora del hecho.
Según comentaron fuentes judiciales, escuchas telefónicas y los posicionamientos de los teléfonos celulares llevan a sospechar que fue quien ordenó el crimen.
