Fin de la causa

Menos de 3 años de prisión para el reconocido oftalmólogo que cometió casi 40 estafas por más de 180.000 dólares

El oftalmólogo Pedro Miranda (52) recibió una pena de 2 años y 9 meses de prisión tras admitir haber cometido los fraudes a sus pacientes

De ser uno de los oftalmólogos más reconocidos en Mendoza a ser condenado este martes por una cuarentena de hechos de estafa a sus pacientes. A más de un año y medio de que se destapó la investigación, el médico Pedro Reinaldo Miranda (52) admitió los fraudes por más de 180.000 dólares y recibió una pena que le permitirá mantener la libertad.

La megacausa contra el estafador serial acumuló un total de 39 expedientes en su contra. La fiscal de Delitos Económicos Mariana Pedot totalizó un fraude total por 185.000 dólares y $12.000.000, aproximadamente. Acorralado por las pruebas, este martes el hombre decidió admitir haber cometido todos los hechos.

Se realizó un juicio abreviado tras un acuerdo entre la Fiscalía, los abogados defensores -Juan Horacio Day y Francisco Diez- y los querellantes de algunos expediente. El oftalmólogo fue condenado por la jueza Natacha Cabeza a una pena de 2 años y 9 meses de prisión en suspenso.

Pedro Miranda, el oftalmólogo condenado por las estafas.

Pedro Miranda, el oftalmólogo condenado por las estafas.

De esta forma, Pedro Miranda sostuvo su libertad la cual había obtenido en febrero de 2025 tras estar 4 meses alojado en la penitenciaría. Las víctimas no obtuvieron un resarcimiento económico, pese a que el médico había manifestado su intención de devolver el dinero.

El oftalmólogo Pedro Miranda y las denuncias por estafas

El 10 octubre de 2024, el oftalmólogo Pedro Miranda fue detenido cuando salía de su reconocida clínica Dyter ubicada en Peatonal Sarmiento, de la Ciudad de Mendoza. En un principio fue imputado por 11 expedientes de estafas pero las denuncias se fueron acumulando y fue está acusado formalmente en 39 casos.

La mayoría de los casos son de pacientes que asistieron a una consulta con el oftalmólogo y decidieron pagarle adelanto de operaciones que debían realizarse -en algunos casos eran innecesarias según sus propios testimonios-, pero las intervenciones nunca se concretaron o se hicieron de mala manera, por ejemplo sin colocar lentes intraoculares que las víctimas habían pagado.

Otra de las modalidades de estafa, donde sacaba tajadas superiores a los 20.000 dólares, era ganarse la confianza de sus pacientes y ofrecerles que inviertan grandes sumas de dinero en su clínica, las cuales tendrían retorno inmediato de casi el 50% con la compra de insumos oftalmológicos. Claro que todo era mentira.

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