“Como cuando uno agarra con las dos manos una bolsa conteniendo nueces enteras. Ese ruido y esa sensación. Así estaba el rostro, con múltiples fracturas”. El relato, dirigiéndose al jurado, lo hizo en la mañana de este miércoles el médico forense que realizó la necropsia de Ivana Milio (46), en la segunda jornada del juicio que se realiza en San Martín y que tiene como único imputado a Julio Mendoza (33), pareja de la víctima.
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El médico dijo que el cuerpo tenía “múltiples lesiones”, especialmente en el rostro, el cráneo, el cuello y una en el tórax. Además agregó que la muerte se produjo por una conjunción de factores, en principio por asfixia por estrangulamiento y por golpes en el cráneo.
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Otro médico forense, quien se encargó de estudiar el cuerpo del imputado después de detenido, detectó lesiones compatibles con rasguños en los brazos y en el pecho, las manos hinchadas por los golpes aplicados y también una fractura en la mano izquierda. Los pies del acusado también estaban hinchados, debido a las patadas que aplicó, y un corte en el dedo gordo del pie izquierdo, dato que coincide con las manchas que dejó el acusado en el piso de cerámicos de la casa donde asesinó a la mujer.
Durante la mañana también declaró un integrante de la policía científica. Este perito dio detalles sobre las numerosas huellas que se encontraron en el Ford Focus que utilizó Mendoza para escapar del lugar del crimen y trasladarse hasta una zona semi rural, en Alto Verde, y que dejó abandonado allí.
En el auto se encontraron manchas de sangre de Mendoza y también algunas de la víctima, ya que el homicida estaba manchado con ella.
En la tarde de este miércoles y después de un cuarto intermedio, se espera que declaren otros dos peritos y los tres primeros testigos civiles que están citados al debate.

