Tras algunos días de deliberación, finalmente un juez le otorgó la prisión domiciliaria a Mónica Castro (54), una de las acusada de planificar el crimen del médico jubilado León Domingo Burela (64).
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Luego de recibir varios reveses por parte de la Justicia, la mujer consiguió el beneficio utilizando como argumento que está dentro de los grupos de riesgo en caso de contraer coronavirus.
Esto no se debe a su edad sino a que tiene antecedentes médicos como hipertensión y la utilización de aerosol para tratar un cuadro de asma.
Así lo había solicitado el viernes pasado la abogada defensora Susana Soleti, aunque el jefe fiscal de Homicidios Fernando Guzzo se había opuesto y consideró que debía continuar alojada en la cárcel de mujeres de El Borbollón.
Finalmente el juez Federico Martínez otorgó el beneficio en forma excepcional por un plazo de 90 días y ordenó que en forma previa rinda una caución de 800 mil pesos.
El hecho
Mingo Burela fue asesinado 15 de abril pasado a las 10.30 en su domicilio del barrio Kolton, en Las Heras. Había sido cirujano del Penal de Boulogne Sur Mer hasta el 2012 y se había jubilado. Su pareja, Elizabeth Ventura, estaba en el gimnasio en el momento del hecho.
Una persona ingresó a su domicilio sin forzar ninguna abertura y lo remató con cuatro disparos certeros mientras la víctima estaba sentada en un sillón.
Su mujer había salido pocos minutos antes hacia la calle para hacer ejercicio. Algunas contradicciones en su relato hicieron que los investigadores intervengan su teléfono. En las escuchas se detectó que hablaba con su amiga, Mónica Castro, sobre el crimen.
Ambas fueron detenidas e imputadas por homicidio agravado por el vínculo. Ventura como autora intelectual y Castro como partícipe necesaria. La teoría fiscal es que las mujeres contactaron a un sicario para que asesine a Burela.
Al momento de ser detenida, Castro tendía decenas de macumbas referidas al caso y apuntando contra los investigadores para que no logren resolverlo.
