Una vez más, pero con un nuevo contexto, la bruja acusada de planificar el crimen del médico León Domingo Burela (64) solicitó salir del penal. En este caso, y como viene sucediendo en varias audiencias judiciales, el coronavirus se metió de lleno en la discusión.
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A primera hora de la mañana de este viernes, una videoconferencia tendrá como protagonista a Mónica Castro, la mujer a la cual la Justicia le ha negado en dos ocasiones salir de la cárcel.
Fuentes judiciales adelantaron que la defensa volvió a pedir la libertad con el mismo argumento de que está a cargo de sus hijos. Aunque ahora esto estará reforzado con un informe social y una encuesta social que confirmaron que los jóvenes viven en el domicilio y no reciben ayuda de nadie.
Pero la abogada Susana Soleti también esgrimirá una nueva carta: el coronavirus. Si bien Castro tiene 54 años, para la defensa igual está dentro del grupo de riesgo debido a padece hipertensión -está medicada- y necesita aerosoles para el asma.
Tras su exposición se escuchará la palabra de la fiscal del caso, Claudia Ríos, y luego será el juez Federico Martínez quien resuelva la situación.
El hecho
Mingo Burela fue asesinado 15 de abril pasado a las 10.30 en su domicilio del barrio Kolton, en Las Heras. Había sido cirujano del Penal de Boulogne Sur Mer hasta el 2012 y se había jubilado. Su pareja, Elizabeth Ventura, estaba en el gimnasio en el momento del hecho.
Una persona ingresó a su domicilio sin forzar ninguna abertura y lo remató con cuatro disparos certeros mientras la víctima estaba sentada en un sillón.
Su mujer había salido pocos minutos antes hacia la calle para hacer ejercicio. Algunas contradicciones en su relato hicieron que los investigadores intervengan su teléfono. En las escuchas se detectó que hablaba con su amiga, Mónica Castro, sobre el crimen.
Ambas fueron detenidas e imputadas por homicidio agravado por el vínculo. Ventura como autora intelectual y Castro como partícipe necesaria. La teoría fiscal es que las mujeres contactaron a un sicario para que asesine a Burela.
Al momento de ser detenida, Castro tendía decenas de macumbas referidas al caso y apuntando contra los investigadores para que no logren resolverlo.

