Juicio en San Rafael

Condenaron a 20 y 12 años de prisión a los dos inquilinos que cometieron el crimen de la enfermera Silvia Chávez

Mauricio Albornoz (39) y Gabriela Domínguez (51) habían sido declarados culpables por el crimen en un juicio por jurado que se realizó la semana pasada

Mauricio Albornoz (39) y Gabriela Domínguez (51), quienes supieron ser inquilinos de la enfermera jubilada Silvia Chávez, fueron condenados a 20 y 12 años de prisión, respectivamente, por cometer el crimen de la mujer de 72 años. De esta forma finalizó el juicio por jurado que había comenzado en San Rafael a principios de la semana pasada.

El viernes pasado, los doce integrantes del jurado popular declararon culpables de homicidio simple a Mauricio Albornoz y a Gabriela Domínguez por el asesinato de Silvia Chávez, una investigación compleja ya que nunca se encontró el cadáver de la víctima ni pruebas científicas de contundencia. Sin embargo, la parte acusadora los logró convencer de que la mataron y ocultaron el cuerpo.

Luego de ser declarados como los autores del hecho de sangre, restaba definir los años de prisión que iban a recibir por el crimen -arriesgaban un margen de 8 a 25 años-.

Desaparicion de Silvia Chavez.jpeg
El juez que dictó la sentencia por el juicio en San Rafael.

El juez que dictó la sentencia por el juicio en San Rafael.

La sentencia del juez Bittar

En una audiencia que se realizó este jueves, el fiscal Pablo Peñasco solicitó una condena de 34 de prisión para el hombre -se le sumaron causas de robo- y 24 para la mujer.

A ese número se plegó el querellante Javier Giaroli, quien también clamó porque aparezcan los restos de Silvia Chávez para que su familia la pueda despedir. En tanto que los abogados defensores solicitaron la pena mínima de 8 años.

Finalmente, el juez Julio Bittar dictó una sentencia donde los terminó condenado a 20 y 12 años de prisión por el crimen ocurrido hace dos años y medio en San Rafael.

Crimen en San Rafael

Silvia Zulema Chávez era una enfermera que se encontraba jubilada tras varios años de trabajo en el Hospital Schestakow. Vivía en un domicilio ubicado en calle Ecuador al 1620 que tenía 250 metros cuadrados aproximadamente. En el fondo tenía un departamento de dos habitaciones que en el primer semestre de 2022 le alquiló a Mauricio Albornoz, un albañil con varios antecedentes por robo, y su pareja, Gabriela Domínguez.

Silvia Chávez era una mujer solitaria. A tal punto que pasaron más de 100 días desde el 20 de julio de ese año para que alguien de su entorno consultara por su paradero ante la Justicia.

Los investigadores detectaron que la casa donde vivía tenía una luz prendida pero no registraba movimientos y se acumulaban las boletas de impuestos bajo la puerta. Julio era el mes clave: su celular se apagó el 21 de ese mes, su jubilación comenzó a acumularse en su cuenta de ahorro y no volvió a presentarse en OSEP para pedir la insulina que necesitaba para tratar su diabetes.

silvia-chavez-enfermera-desaparecida (1).jpg
Esta es la imagen de la enfermera jubilada desaparecida en San Rafael. Su teléfono tuvo actividad hasta el 21 de julio, y la denuncia se hizo el 1 de noviembre.

Esta es la imagen de la enfermera jubilada desaparecida en San Rafael. Su teléfono tuvo actividad hasta el 21 de julio, y la denuncia se hizo el 1 de noviembre.

El descarte de dos hipótesis y la teoría del crimen

Casi descartada la teoría de un suicidio y que se haya ido por su propia voluntad, la Fiscalía comenzó a profundizar un nuevo dato. Silvia Chávez tenía una pésima relación con sus inquilinos, ya que solían hacer juntadas y fiestas muy ruidosas. La víctima se había asesorado con una abogada para desalojarlos y les había ofrecido devolverles la plata del alquiler si se retiraban.

Incluso en la previa al Día del Amigo la mujer llamó al 911 notificando que estaban realizando una fiesta muy ruidosa, que estaban alcoholizados y que tenía miedo de que se metieran en su casa si les recriminaba algo. Tres días después de esa situación, el teléfono de Silvia Chávez se apagó para siempre y fue el primer indicio que destapó el crimen.

Si bien no hay pruebas científicas que vinculen a los sospechosos con el crimen en San Rafael, los investigadores se cuestionaron cómo era posible que la pareja haya vivido un puñado de meses más en ese departamento sin haberle pagado el alquiler a nadie.

También plantearon que si bien se terminaron yendo del lugar, nunca fueron a buscar el dinero de devolución del alquiler que Silvia Chávez les había ofrecido y que había dejado en manos de su abogada.